Se habla mucho sobre el famoso “consenso” acerca del Calentamiento Global Acojonante. Hemos visto mil veces [–>] que como consenso científico es falso. Sólo se sostiene si se olvidan de la parte que pretende que haya un problema con el clima y el CO2. En cambio el consenso político es formidable. Es un consenso de toda la izquierda y la burocracia internacional, que son los que cuentan, acompañado de un agachar las orejas de casi toda la derecha. Esto es, están muy de acuerdo el papa Francis y Bin Laden; Obama y Zapatero; el que mande en la ONU (da igual quien sea) y el terrorista o dictador que ocupe la cartera de DDHH en la ONU (da igual quién sea). Y en la derecha lo que hay básicamente son idiotas como Rajoy, de acuerdo / en desacuerdo con su primo dependiendo de cómo sople el viento.

Pero no solemos mirar mucho la discusión desde el punto de vista de las “soluciones” del problema imaginario. Aquí por lo menos. Al no ver razones para pensar que haya un problema, no parece tan interesante mirar las soluciones a un problema que no existe. Posiblemente un error. Porque hay dos tipos de soluciones contrarias, y a los alarmistas sólo les vale una “solución” absurda y completamente ineficaz. De cara a ese “calentamiento global”, se entiende. En cambio es la única solución que tienen de cara a eliminar la democracia liberal, que es la cuestión de fondo.

Dos ejemplos. El último y más notorio es Bill Gates.

El más clásico tal vez sea Naomi Klein:

Veamos esa división en las “soluciones” a un problema que no hay motivos para pensar que exista. Las dos ideas contrarias se llaman en el mundillo “mitigación” y “adaptación”. Y son muy fáciles de entender.

Mitigación es una solución que consiste exclusivamente en reducir las emisiones de CO2. Implica un encarecimiento grande de la energía — con el consiguiente empobrecimiento de la gente; una subida brutal de impuestos vía impuestos a las emisiones; y el control de la economía por parte de los gobiernos.

Adaptación es lo que hemos hecho toda la vida. Si en una zona cambia el clima de forma que llueve mucho, refuerzas el tejado y canalizas los ríos. Y si llueve poco, haces pantanos. Y donde pasan las dos putadas, aplicas las dos soluciones.

La diferencia es obvia, y bestial. O  casarse con una “solución” y empezar a pagarla -muy cara- antes de conocer el alcance del problema; o conservar esa riqueza para aplicarla a soluciones, según se presenten los problemas. Presumiblemente muy diferentes en sitios distintos.

Un detalle que no suelen reflejar los alarmistas es lo que dice el IPCC mismo sobre el calentamiento que espera su teoría alarmista. Literalmente [–>]:

Equilibrium climate sensitivity is likely in the range 1.5°C to 4.5°C (high confidence)

Para hacerse una idea, si representamos eso en un gráfico sería parecido a esto. Un poco diferente porque la situación de equilibrio que contemplan tardaría un poco más. Pero refleja bien la idea.

rango-calentamiento-global-ipcc

A efectos prácticos, eso quiere decir: No sabemos lo que va a pasar, ni si va a haber un problema; pero creemos (opinión) firmemente que puede haberlo. Contra la opinión están las mediciones. Las más recientes apuntan todas a la parte baja de ese rango del IPCC.

rango-ecs-del-ipcc

Para la parta baja del rango sólo tiene sentido la “adaptación”. El calentamiento sería poco, y posiblemente beneficioso en la mayor parte de las regiones. Y además las reducciones de emisiones de las que están hablando -por ejemplo para Paris COP 21- producirían, según los modelos que usa el IPCC, apenas unas décimas de grado de menos calentamiento. Es un gasto colosal para un resultado ridículo en términos de temperatura. Y es hacer un gasto colosal sin saber si va a haber un problema, ni qué problema representa en cada sitio. Claro que si hablamos de acabar con la democracia liberal mediante una disculpa peregrina, ya estamos hablando de otra cosa.

Resumiendo. Hay estas dos situaciones posibles, atendiendo al “consenso” del IPCC. Que tampoco hay mucho motivo para atenderlo, pero lo hacemos en aras del debate.

  1. Aunque la sensibilidad real del clima al CO2 estuviera en la parte alta del rango del IPCC, el poco efecto de las reducciones de las emisiones en la temperatura (unas décimas de grado) no justifican la “mitigación”. La adaptación está justificada siempre.
  2. Si la sensibilidad real del clima al CO2 estuviera en la parte baja del rango del IPCC, la “mitigación” es una puta locura. El “problema” podría ser una bendición.

Sirva esta entrada como introducción al artículo de ayer de Steve Koonin en el New Yor Times. Es muy completo y muy inetresante. Y fácil.

Pero es aun mejor la versión de Ca’n Curry, que va completada con muchas notas a pie de página, y los comentarios de Judith Curry y la discusión habitual:

Entrada publicada también en DEE:

Añadido posterior: Olvidado, pero era imprescindible poner aquí el gráfico de Roy Spencer comparando los modelos y la realidad. Refleja lo mismo que los estudios recientes sobre la sensibilidad climática (ECS) y el rango del IPCC, pero de forma más contundente:

spencer-modelos-climaticos-realidad