Luis Bouza-Brey

Lo que está sucediendo hace tres años que se veía venir, pero Rajoy y el PP, con su inepcia burocrática, y el PSOE con su partidismo sectario, han ido dejando crecer la ola de la sedición sin cortarla en seco desde el primer momento, como era su obligación. Y la consecuencia de hacer el avestruz cobarde es que la violencia y coerción que habrán de resolver el conflicto se harán cada día que pase más costosas.
Los sediciosos no acaban de creerse que estén dando un Golpe de Estado gratis, aunque ello acabe justificando su arrogancia etnicista: “estos españoles son tan burros e incultos que no se enteran”, y el tarugo máximo, Artur Mas, presume de su astucia frente a un Rajoy que cree estar midiendo los tiempos y que lo único que demuestra es su incapacidad para el liderazgo político y su hemiplejia juridicista. Hemiplejia juridicista que patentiza incluso la ignorancia de los conocimientos básicos de teoría de la Contitución, al no ver que estamos viviendo impasibles el paso de un Derecho Constitucional normativo, válido y eficaz, a otro semántico, eficaz por inválido, después de haber transitado por largos años de preparación del Golpe con una Constitución transformada en nominal, válida pero ineficaz en el territorio de Cataluña.
En eso ha consistido el “proceso de construcción nacional”, en efecto, en una maniobra inicial de Roca y Pujol durante el proceso de redacción de la Constitución, por la cual se fue introduciendo el “fet diferencial” en el proceso político, marcando distancias con el resto de España, negàndose a participar en el Gobierno central, incumpliendo la cooficialidad idiomática en el sistema educativo y transformándolo en un semillero adoctrinador del rechazo a España; vendiendo el apoyo a la gobernabilidad del Estado con adquisición de competencias cada vez más amplias en un sistema de distribución de las mismas dejado inconcluso y abierto con premeditación y alevosía; creando una red clientelar y crecientemente omnipotente con “mordidas” a las empresas, sueldos sobredimensionados a políticos y altos cargos, y subvenciones a los medios de comunicación; desbordando continuamente las competencias estatutarias con la invasión de las estatales… En fin, vaciando primero de eficacia normativa al ordenamiento jurídico a favor de un poder político cada vez más fáctico hasta llegar a la situación actual, de un poder autonómico que deriva su autoridad del ordenamiento constitucional pero en el que la Constitución y las leyes se cumplen sólo cuando conviene para perseguir el objetivo de su anulación, mediante la “desconexión”, la declaración unilateral de independencia y la sedición de los hechos consumados, frente a un Estado central ciego y dirigido por burócratas e incapaz de cumplir sus propias normas.
“Avui paciencia, demà Independencia”. Esta frase revela el mecanismo golpista y sedicioso del etnonacionalismo catalán, embarcado hoy en la fase final del proceso de mutación de la Constitución normativa en una Constitución semàntica, eficaz por inválida, convertida en una cáscara vacía en manos de la clerecía etnicista. Clerecía dispuesta a transformar Cataluña en una sociedad cerrada, monolingüe, con su pluralismo constitutivo ahormado por la etnia políticamente dominante, y violadora de los principios democráticos, respublicanos y europeos de libertad, igualdad y solidaridad. Una Cataluña cerrada construida para favorecer los reductos de fundamentalistas pueblerinos miopes, políticos fanáticos amarrados a la mamandurria típica de las élites extractivas, capitalistas amiguetes del poder y explotadores del presupuesto público y élites intelectuales y comunicativas cerradas a la modernidad y atascadas en actitudes, principios y valores propios de hace dos siglos.
En fin, se está cerrando el ciclo de la transformación de Cataluña de una sociedad abierta, creativa y de vanguardia europea en una sociedad obnubilada por los efluvios del pasado, adormecida por el delirio esquizofrénico, decadente y embarrancada en un proceso cuyo único final será la marginación y el aislamiento de su ámbito natural europeo durante un largo período de tiempo.
Ante ello, el Estado berrea, impotente en su inepcia generalizada y carcomido por la corrupción epidémica que bloquea cualquier tipo de acción de respuesta efectiva.
Se hace vitalmente necesario un cambio político en España. Un cambio político profundo capaz de Regenerar el Règimen y acabar con la corrupción y perversiones de su evolución.

COMENTARIO A:

“Se acabó la broma, señor Rajoy, demuestre usted que tiene agallas”.

JESÚS CACHO en “Vozpópuli” del 1-11-15

Se acabó la broma. Cayeron las caretas, voló el trampantojo. Ya está todo muy claro. La pretensión del independentismo catalán es un golpe de Estado en toda regla, un acto revolucionario que busca hacer añicos la unidad de España, acabando de un plumazo con la paz y la prosperidad de los españoles. Con las libertades. Es el envite más grave que afronta la nación desde el final de la Guerra Civil, hace de eso 76 años…. (SEGUIR)

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