Hay una noticia surrealista de una condena del Supremo a unos “recicladores” de neveras en Madrid. Se ha repetido en casi toda la prensa [–>]. Dos años y medio de cárcel, ni media broma. Pero el ejercicio interesante es tratar de enterarse del motivo por el que van a acabar encerrados.

No es que la noticia deje de señalar la causa de la sentencia; es que cita demasiadas. Y son entre contradictorias, falsas, y chorras. Sin que ningún periodista se haya dado cuenta. Que haya comprobado, ni en El País; ni en El Mundo; ni en El Español; ni en ElDiario.es, ni Euopa Press.

Europa Press, El País, ElDiario.es, y El Español, señalan los mismos motivos:

  • Emisión de gases con efecto invernadero.
  • Liberar 3.400 toneladas de CO2, lo que supuso un riesgo muy notable para el equilibrio de los sistemas naturales y la salud.
  • Incumplir la normativa sobre los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, ya que carecían de autorización para el tratamiento de residuos peligrosos.
  • Emisiones atmosféricas que dañan la capa de ozono, con grave riesgo para el ecosistema derivada de la persistencia en el tiempo de las emisiones (desde el año 2007 a 2010) y su volumen global.

Lo de incumplir la normativa y la falta de permiso está claro. O tienes permiso, o no tienes. ¿Pero cuál es el daño, aparte del permiso? ¿Aumentar el “efecto invernadero”, o el daño a la “capa de ozono”? 3.400 toneladas de CO2 sí aumentan algo el efecto invernadero. En esos tres o cuatro años que menciona la sentencia, el mismo efecto que producirían unas 3.000 personas, simplemente por respirar. Si contamos todas las actividades, el mismo “daño” que 150 españoles medios en ese tiempo. Pero el CO2 no daña la capa de ozono. Al contrario; la beneficia ligeramente [–>]. ¿Entonces, en qué quedamos? ¿Qué le preocupa al Supremo; el efecto invernadero o la capa de ozono?

Y hay otro problema más gordo todavía, que sugiere la imperiosa necesidad de clases de aritmética para periodistas. El ejemplo es de eldiario.es [–>]; pero todos lo ponen igual, menos El Mundo.

Dos empresarios han sido condenados a dos años y medio de prisión por triturar de forma ilegal 2.236 frigoríficos, con lo que liberaron a la atmósfera 3.378 toneladas de CO2

Si al triturar 2.236 frigoríficos liberas 3.378 toneladas de CO2, quiere decir que cada frigorífico lleva al menos 1,5 toneladas de CO2. Y además debe llevar otros materiales, porque a nadie se le ocurre que se pueda fabricar un refrigerador con sólo CO2. ¿Cuánto pesa un frigorífico? ¿Ningún periodista ha movido uno? ¿No se puede consultar? En esta página [–>]se ve que oscilan entre 50 y 120 kilos. ¿Cómo se pueden sacar 1.500 Kg. de CO2 a partir de 70 Kg. de frigorífico?

El Mundo sí da [–>]una pista. El único.

Eso supuso liberar a la atmósfera gases perjudiciales para la capa de ozono equivalentes a 3.378 toneladas de CO2

¡Acabáramos! Los delincuentes no han liberado CO2 a la atmósfera.

el-espanol-liberando-co2

No. Debieron liberar, por frigorífico, unos gramos de otros gases. Cuyo potencial de efecto invernadero es equivalente al de 1.500 Kg. de CO2. Pero sigue sin entenderse qué pinta el CO2 en esta historia. Según El Mundo, que es el que mejor la lleva:

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Antonio del Moral, destaca que hay prueba «abrumadora» de que cometieron «un delito contra el medio ambiente y los recursos naturales por emisiones atmosféricas que dañan la capa de ozono, con grave riesgo para el ecosistema derivado de la persistencia en el tiempo de las emisiones y su volumen global».

Y eso no tiene nada que ver ni con el CO2 ni con los gases invernadero.  Pero parece que el Supremo ha montado un lío guapo. Porque a continuación señala:

El Supremo sigue rebatiendo argumentos peculiares, como que iban a ser los primeros condenados por emisiones con efecto invernadero. «¿Y?», responde Del Moral.

Da la impresión de que está mezclando dos daños en uno. Los recurrentes alegan que el daño es mínimo. Y lo es, si se piensa en el “efecto invernadero”. No es que sea mínimo, sino que ni siquiera es medible. Es teorizable, metiendo una ristra impresionante de ceros a la derecha de la coma. Pero no sería medible. Y hay muchísimas actividades que hacen exactamente lo mismo (por ejemplo, respirar) sin que le metan a nadie en la cárcel por eso. Como destructor de la capa de ozono es otra cosa.  Porque hay una ley que prohíbe (en casos, limita) esas emisiones. Pero si mezclan los dos elementos, no hay manera de saber por qué se les condena.

Si la idea que queda es esta, es aberrante:

elisa-de-la-nuez-efecto-invernadero Tendrían que condenar a cada humano por el mismo motivo. Por ejemplo, si añadimos el resto de actividades aparte de respirar, cada español “emite” 373 6,5 toneladas de CO2 al año [–>], en promedio. En el tiempo de actividad que contempla la sentencia, veinte toneladas — redondeando. Como han condenado a cinco personas por 3.400 toneladas “equivalentes” de CO2 en tres o cuatro años, a cada uno le tocan 200 toneladas al año. Que son 30 veces más que la media de cada español [–>]. Que a su vez sólo es una media; los más ricos que la media “emiten” mucho más. O sea, estos pollos no estaban haciendo nada distinto que miles de sus conciudadanos en su vida normal, mirado desde el punto de vista del “efecto invernadero”.

Se ha lucido el Supremo. Y la prensa.

Añadido. Luis I Gómez estaba en lo mismo, al mismo tiempo: