¡Dejad a los pobres niños en paz de una vez, mamones!

No van a conseguir que la gente hable en vascuence, porque no tiene sentido.  No tiene sentido para la gente, y por eso no lo hablan. La idea absurda de encalomarle un idioma a la contra (marginal, ágrafo) a la peña, les vino del  precedente de Israel. El único precedente que existe. Pero en Israel lo necesitaban. No tenían un idioma común. No fue acto de pasión por una nación a inventar. Ni siquiera un ataque agudo de identititis. No era una chorrada. Era una necesidad. ¡Para entenderse!

Cada dos o tres años sacan una nueva melonada. La campaña definitiva para que por fin se hable ese idioma con el que tanta lata dan. La mueven un par años, se gastan un pastón (la pasta es tuya; ellos la cobran), y luego se olvidan. Para cambiarla al poco con otra flamante campaña recién parida por las estrujadas mentes vascopitecas. ¿Y cómo podríamos hacer para …?

Vale, es evidente que donde el estado tiene el monopolio, su capacidad de imposición es muy grande. Siempre que la vergüenza sea muy pequeña. Como la educación. Hala, a dar todo el por saco que se pueda para que estudien vascuence obligatoriamente, y para inducir que cuantos más lo hagan en esa lengua. Les da igual que sea perfectamente inútil. Sin literatura; sin ciencia; sin internet; sin cine, sin nada. Y además, como los que se joden son los niños, que arreen. Para eso no pueden protestar.

Imposible seguir la lista de las campañas, con el ritmo que llevan. ¿Alguien se acuerda de “Pixca bat es mucho” [2008 –>]. Pues no; no se acuerda nadie porque en cuestión de lengua una pizca no es nada. Hay demasiadas, todas ellas olvidadas. Algunas han sido reflejadas aquí. Como atormentar a los bebés con discos de vascuence en la cuna. Cuando resulta que los bebés se fijan y filtran lo que habla su madre (o lo que se le parezca), pero no el tocadiscos. O “villancicos en vascuence” [2010 –>]. O enseñarles sólo en vascuence, para “enriquecer” la educación [2015 –>]. O “positividad” [2014 –>]. O “dímelo en vascuence” [2010 –>]. Cuando no te asaltan en el autobús [–>]. O en los comercios [–>]. O “porque quiero” (si me das el coñazo suficiente) [–>].

Pues ahora hay un nuevo prodigio.

Parketarrak

En muchas ocasiones las madres y padres euskaldunes no disponen de suficientes medios para jugar con sus hijos e hijas en euskera en la calle, durante la infancia y juventud no encuentran un lenguaje vivo para comunicarse en euskera entre ellas y ellos. Se da la circunstancia de que este es un proceso que suele comenzar con prontitud. Para hacer frente a esta deficiencia el Servicio de Euskera dispone del programa Parketarrak. [–>]

parketarrak

Queridos deficientes mentales. ¡Dios mío, qué sintaxis! Os lo diré de forma ortodoxa. Unos padres euskaldunes que no pueden jugar con sus hijos en vascuence, porque no encuentran un lenguaje vivo para comunicarse en euskera entre si, ¡¡¡no son unos padres euskaldunes!!! Ni de broma.

Pero es que están empeñados en tomar por “euskalunes” a todos los que tengan un ligero barniz de vascuence. Aunque no usen esa lengua nunca. Ya me dirás, si … “no encuentran un lenguaje vivo para hablar con niños”, y necesitan ayuda profesional. El empeño debe ser por unas cuentas muy raras que llevan. Cuentan “vasquiparlantes”, y quieren que sean más que los “castallano-hablantes”. Por el estrafalario motivo que sea. Pero lo hacen de una forma extraordinaria:

vascuence-por-saco-en-deia

O sea, si “sabes” (ejem) vascuence, pero eres perfectamente incapaz de hablarlo con tu niño de igual soltura, y tienes que usar el castellano con él, eres vasquiparlante y no casetllano-hablante. Con dos cojones y un tambor. Y entonces es obvio que necesitas curar esa deficiencia con ayuda lingüística profesional en el parque. ¡Y hasta en la cama! ¡Eres deficiente por ser vasquiparlante! Y la gente se lo traga. Haber elegido bien.

Y siguen:

El juego, además de ser una acción libre, es un instrumento adecuado para recibir los conocimientos inconscientemente, la interización (sic) de la lengua, por ejemplo. Por una parte, es una técnica para trabajar la lengua formal, pero, sobre todo, es muy válido para fomentar la lengua en situaciones informales. Es decir, es un modo para sacar el euskera a la calle: canciones, expresiones, vocabulario…. [–>]

Sin duda. Nadie duda que en Vasquilandia, a poco que les dejen, el juego será lo más lejano a una acción libre que quepa imaginar. Y por la pinta de borrego que lleva el ganado, les dejarán. Pero el problema es que hay otra alternativa. Nada menos que la natural. En vez de “sacar el vascuence  la calle”, se le podría dejar encerrado en el campo. De donde nunca debió haber salido. Y de ahí, suave y voluntariamente a la tumba. Cuando ya no necesita ni campañas ni vainas. ¿Puedes imaginar una sociedad sin “deficiencias” que requieran apoyo lingüístico profesional en los parques … ¡¡¡para hablar con sus niños!!! Pues es tan fácil como mandar el vascuence a tomar por rasca.

He tenido un sueño …

Vascuence por saco