Un extracto para hacer boca.

A ninguno de los siete perseguidos por Grijalva se nos encontró ninguna falta de ningún tipo, pero sí ha habido consecuencias significativas para algunos.

La petición del senador Whitehouse y 20 científicos del clima para que se persiga legalmente a la gente con cuya investigación científica no están de acuerdo representa un nuevo mínimo en la politización de la ciencia.

Es papel de estos 20 científicos es particularmente alarmante. La consecuencia de su persecución, consciente o no, es hacer parias de los científicos que hacen exactamente lo que se espera de los investigadores: examinar críticamente la evidencia y publicar ese trabajo en la literatura científica.

Y aquí Judith Curry recuerda la canallada de un Obama capaz de hacer una emotiva oratoria en pro de la libertad de pensamiento académico en la Universidad de Iowa [–>], mientras azuza a la plebe para marcar a los  que osen examinar críticamente la doctrina oficial del “cambio climático” [–>].

Y acaba recordando lo que debía ser obvio, pero que desesperadamente intentan hacer desaparecer los caza-brujas, salva-mundos, crea-naciones, y toda esa perniciosa fauna de ingenieros sociales que nos quiere meter de vuelta en una jaula medieval.

La política del clima ha estado constreñida por grupo demasiado estrecho de narrativas y opciones políticas. Expandir el marco de pensamiento sobre el clima, y política climática, llevaría a desarrollar un conjunto más amplio de opciones para encarar los riesgos que conlleva.

Así es como se supone que debería funcionar la democracia. Investigamos soluciones que pueden conseguir una masa crítica de apoyo. No criminalizamos a nuestros oponentes, y especialmente no deberíamos criminalizar a los científicos que tienen una visión distinta.

Tiene razón Judy; y no tiene razón. Según de quién hablemos. O, más que de quién, según de qué comportamiento hablemos. Así es como algunos suponemos que debía funcionar la democracia — y también la ciencia, claro. Que es verdad que coincide con la idea original y clásica sobre el método democrático y el método científico. Pero que de ningún modo coincide con la idea de la democracia y de la ciencia de la mayor parte del zoológico político actual. Como la misma Curry señala al enlazar la repugnante web de Obama.

obama-caza-brujas

Lee lo de Curry. Es sobre una propuesta de ese senador y 20 “científicos” -a través de una carta pública a Obama- para aplicar a los científicos críticos de la alarma climática una legislación pensada contra la mafia. Pero el efecto de la carta cafre y totalitaria no va a depender de que se apruebe esa aberración legislativa. No se aprobará, pero la misma publicidad y efecto de acojonar que conlleva la propuesta ya es por si misma una herramienta formidable para pastorear al rebaño. No hay ningún investigador joven que no comprenda el mensaje, y el peligro que supondría para su carrera salirse del estrecho camino marcado por los jefes de la tribu.

1984 y A Brave New World describen mundos relativamente comparables a los que se llega por caminos diferentes. opuestos. Por resumir un poco brutalmente, a través del miedo (1984) y el placer (A Brave New World). El futuro real (hoy) ha demostrado que los dos caminos se pueden aplicar al mismo tiempo sin ninguna incompatibilidad. Se puede amenazar con una legislación contra el pensamiento inadecuado, al mismo tiempo que se puede proporcionar una nueva religión que te convierte en la bondad universal — cuando eres en realidad un cafre y un matón de tres pares de cojones.

Enlaces (todos de J. Curry):