Los 25 asnos son todos ex-ministros. Y la idea completa, recogida por El País es:

Un total de 25 exministros de UCD, PSOE y PP han suscrito un manifiesto en el que abogan por que se abra un “riguroso análisis” sobre si la “singularidad” de Cataluña está siendo “reconocida y valorada de manera justa”, a fin de dar respuesta a las “aspiraciones legítimas de los catalanes”. Los expolíticos, miembros de la Fundación España Constitucional, proponen una reforma de la norma fundamental en la organización territorial.

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Singularidad no es un término confuso ni multisémico. Hace referencia a alguna característica que distingue a unos respecto de los demás. Los 25 fenómenos hablan de “la” singularidad, y de Cataluña. Y eso, en principio, es la característica de ser Cataluña. Y no otra, como por ejemplo La Rioja. Es singuar, obviamente. Sólo Cataluña es Cataluña. ¡Pero joder!, exactamente lo mismo le pasa a La Rioja. Ni se confunde con Hokkaido, ni hay más La Rioja que La Rioja. Es totalmente singular en su singularidad. ¿Por qué no abogan los 25 asnos para que se abra un “riguroso análisis” sobre si la “singularidad” de La Rioja está siendo “reconocida y valorada de manera justa”?

Por otra parte, ¿cómo podría ser “no reconocida” una singularidad, con independencia de que se trate de la de La Rioja o de la de Cataluña? ¿Por ejemplo, ¿llamando borgoñeses a los riojanos? Pero es que nadie les llama senegaleses (u otra cosa) a los catalanes. ¿Dónde está el problema?

Así que los asnos no están hablando de la singularidad de Cataluña. Como tal singularidad, no es más ni menos singularidad que la de cualquier otra. La clave nos la da la segunda parte. La “valoración” de la singularidad. Hay muchas singularidades, o singulares, pero de diferentes valores. Y así empieza a tener sentido. La singularidad valiosa, a la Constitución. Y a la singularidad piojosa, que le den morcilla. Y ahora sólo faltaría pasar al análisis riguroso.

Todos los análisis rigurosos empiezan por lo mismo. Marcando el campo de juego. Estableciendo definiciones y sistemas de medición. En este caso, explicando cómo se valora una singularidad, y cómo se mide la frontera que separa la valoración “justa” de la otra. Y podría ser un ejercicio apasionante. Tal vez hasta espectacular. Como una competición por puntos.

  • Comen caracoles: 10 puntos.
  • Anhelan abuelas que no cuiden a los niños: 10 puntos.
  • Un porcentaje amplio de la población habla una lengua que el resto no conoce (por ejemplo el árabe): 25 puntos.
  • Aplauden a notorios ladrones y les invitan a los mejores saraos (por ejemplo de Javier La Rosa): 50 puntos.
  • Popular 3%, pero en realidad más bien 5%: 200 puntos.
  • Organizan enormes concentraciones de payasos con banderas: 500 puntos.

Y así.

Y ahora los 25 héroes ya pueden meter singularidades en la Consti, y con una valoración justa y muy rigurosa. Pero cuando les das cuerda y les abres la puerta a las chorradas, son muy capaces de andar solas. ¿O acaso alguien cree que los riojanos son idiotas, e incapaces de comer caracoles (o lo que se tercie)?  Si nos ponemos a “valorar” singularidades, lo normal sería que acabemos creando una carrera de singularidades. Y cuanto más absurdo el sistema de puntos, más divertido el circo de los payasos.

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Este es el nivel.