Ceratonia

No soy de Tordesillas, ni he visto nunca el espectáculo del Toro de la Vega, pero desde pequeño acudo con frecuencia a encierros, suelta de vaquillas, y alguna que otra corrida de toros. En definitiva, me gustan los toros, y disfruto viendo esos eventos.

No pretendo entrar en política –me aburre soberanamente- pero sí en intentar reflexionar sobre si la prohibición de la muerte cruenta del toro de lidia, puede acabar con su propia existencia.

En primer lugar, no sé si el toro de lidia es una raza o no, y, por lo que he leído no está aún muy claro. Es el resultado de numerosos cruces que a partir de determinado momento interesaba su bravura. Buscando éste carácter, a lo largo de siglos, se van logrando ciertos encastes en los que sus individuos reúnen unas mejores características para lo que se va buscando.

Por otra parte, toda esta mejora genética se realiza en un entorno como el de la Península Ibérica, caracterizada por unas condiciones edafoclimáticas muy particulares, y extremadamente variables a lo largo del año.

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El resultado es una maravillosa adaptación de un determinado tipo de ganado en un entorno muy particular, con pastizales específicos que se sostienen en el tiempo gracias a un determinado tipo de ganado, adaptado perfectamente a esas mismas especies de las que se alimentan. No cualquier ganado, lógicamente, puede pastar en los prados y pastizales de las dehesas. (Aún recuerdo muchas cosas de las clases del Prof. D. Antonio Prieto en la asignatura de Pastos –una de las más difíciles de la Escuela de Montes-).

Por tanto, y planteo, si se deja de usar el toro de lidia para su muerte cruenta, ¿perderemos esa riqueza genética que se ha conseguido con mucho esfuerzo durante tantos años? Es decir, pretendiendo defender al animal, ¿se acabará con su existencia?

En mi opinión, parece claro que sí: al no ser interesante económicamente, dejará de fomentarse esa característica que lo define. Y también se producirán alteraciones en el ecosistema de los pastizales, cuyas especies serán sustituidas por otras: aquellas que soporten a otras razas de dudable interés económico como fuente de carne.

Si mi razonamiento es correcto, no entiendo que haya gente que pretenda salvar a estos animales, cuando realmente, puede acabar con ellos.

El burro prácticamente se ha extinguido por carecer de interés económico. El caballo de carreras dejaría de existir si no hubiese carreras de caballos. ¿Qué puede ocurrir, que se reduzca la presencia de toros a zoológicos o granjas de conservación? Pues sería una pena.

No me preocupa trascendentalmente que una especie se extinga o no, salvo que me afecte muy directamente. Pero me gustan los toros y me apetece seguir disfrutando de su estampa, de su agresividad y del juego que dan allí donde van.

Y, en todo caso, os aseguro que mucho más cruel que ver morir un toro en la plaza, o a lanzadas, pero que mucho, mucho más cruel, es ver entrar al matadero a un grupito de corderitos, todos blanquitos, balando de forma tierna. Se me mete ese balido hasta el hígado.

Ceratonia.