Los verdes tienen sus creencias, jamás holladas por realidad o medición alguna. Firmes convicciones ante las que Savonarola sería un pipiolo. Y eso les permite, por ejemplo, creer que los efectos anteceden a las causas. Porque la causación viene del mal (digamos el capitalismo), y no de las leyes de la naturaleza y de la física. Y así, Julia Otero, arciprestesa de Onda Verde, culpa de lo que ocurre en verano a una ley que entrará en vigor en otoño.

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Normal. Es de suponer que no tiene parientes en Galicia, y que no sepa del aumento de los jabalíes y otras circunstancias forestales en el Lar de Breogán. Tampoco habrá pensado nunca en la dinámica de la cosa, y en preguntar si la pérdida de bosque -por ejemplo por incendio- es mayor o menor que lo que crece. Porque, antes de medirlo, cualquiera de las dos posibilidades parece abierta, ¿no? Salvo firmes convicciones. Esa condición del alma.

Ceratonia (gracias) nos remite una noticia con muchos gráficos estupendos del Washington Post. Sobre el espectacular crecimiento de los bosques en Europa (y en España) en los últimos cien años.

Se basa en un proyecto de investigación de la universidad de Wageningen, Holanda:

Del que se puede destacar:

Los bosques de Europa han crecido en un tercio en los últimos 100 años. Al mismo tiempo, las tierras de cultivo han disminuido por las innovaciones tecnológicas como la motorización, y mejores sistemas de drenaje y regadío. Hace falta un área comparativamente menor para producir la misma cantidad de comida. Además, mucha gente ha emigrado del campo a la ciudad, y al extranjero.

La conclusión fascinante de Fuch (el autor): Los bosques y la urbanización han crecido al mismo tiempo y Europa es un continente mucho más verde hoy que hace cien años. Un vistazo más cercano a las diferentes regiones y países revela la recuperación de Europa de la deforestación de los siglos pasados.

En Francia, España e Italia, la reforestación es particularmente visible.

Como el gráfico que muestran es dinámico, década por década, pongo aquí el mapa de 1900 y de 2010 juntos. Y así se ve mejor la diferencia. Verde oscuro es bosque; verde claro es pastizal; amarillo es labranza; y rojo es urbanización (ciudad).

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Lo que no se entiende es por qué le sorprende a Fuchs que las ciudades y los bosques crezcan al mismo tiempo. ¡No hay nadie que deje más tranquilo el bosque que un buen urbanita! Si a un bosque le quitas a los paisanos y a los verdes, llora de alegría. Y crece, claro que crece. Incendios, o no incendios.

Añadido. Ahora que lo pienso, en vez de dejarme guiar por Twitter, supongo que Otero podría alegar ese efecto de la ley. Una vez anunciada (no sé si está aprobada), tendría sentido quemar un bosque en verano para poder vender esa tierra después del otoño. Que conste.

Y más añadido:

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