Luis Bouza-Brey

Felipe González publicó hace dos días una carta abierta “A los catalanes” que, aunque rechaza la alternativa independentista del nacionalismo catalán, sigue aceptando de hecho, junto con su partido, los presupuestos etnicistas y antidemocràticos de aquél, y ofreciendo una “vía de entendimiento” y reforma ante esos presupuestos.

Felipe González y el PSOE aún no se han dado cuenta de que no hay nada más que negociar; que no hay más solución que derrotar de una vez al etnicismo: vencer a un nacionalismo étnico que quiere imponer los rasgos culturales de la etnia catalana a una sociedad que ha sido siempre plural, y lo será cada vez más; derrotar a un etnonacionalismo anacrónico, que pretende dar marcha atrás a la historia, apropiándose de un territorio que nunca ha sido exclusivamente suyo para ahormarlo antidemocráticamente, eliminando el pluralismo cultural inherente a una sociedad dual, que siempre ha hecho de la convivencia entre diferentes su razón esencial de ser, en el contexto español y europeo y en su propia naturaleza interna.
Esta es la cuestión: que no hay nada más que negociar con un etnonacionalismo que para conseguir su objetivo de exclusión y xenofobia pretende alcanzar la secesión; o, alternativamente, lograr el privilegio de la ordinalidad contra la solidaridad, además de la eliminación definitiva de la cooficialidad lingüística a favor de la imposición del monolingüismo, además del control total del sistema educativo para imponer el adoctrinamiento étnico y xenófobo, además de la anulación del orden jurídico estatal y su sustitución por un ordenamiento propio, para eludir responsabilidades y construir impunemente su orden clientelar y corrupto.

Esta es la cuestión: que no se puede continuar reculando ante el chantaje reaccionario y anacrónico, ofreciéndo al nacionalismo nuevas oportunidades de pseudonegociación para que imponga la violación de los principios democráticos y respublicanos de libertad e igualdad, pues esto es lo que está haciendo Felipe González y propone el PSOE desde los orígenes del régimen del 78.
Ambos están liquidándo definitivamente la libertad y la democracia, con absoluta impunidad irresponsable y prevaricadora.
No es admisible ceder ante el chantaje de la amenaza independentista formal ofreciendo como alternativa negociadora las ventajas de una independencia de facto sin los costos que una independencia formal implica.
Espero que esta política buenista, oportunista y traidora reciba su merecido ostracismo de una vez.

Felipe González Márquez: “A los catalanes”, en “El País” del 30-8-15