Luisa Delgado

Ayer presencié en pleno centro de Bilbao una conversación de lo más surrealista entre una madre y sus hijos.

La madre estaba hablando todo el rato en euskera, pero los niños (de unos 8-9 años) todo el rato en español. Se supone que las conversaciones se mantienen en el mismo idioma, aunque ambas partes conozcan los 2 idiomas. Ayer fue la primera vez que ví una conversación en 2 idiomas y cada una de las partes empleaba el mismo idioma. Es cómo si estoy con un inglés lo que es de esperar es que o bien él hable conmigo en español para entendernos o bien yo hable con en él inglés para poder entendernos, pero a nadie se le pasa por la cabeza que yo hable en español todo el rato con él y él en la misma conversación conmigo en inglés simultáneamente.

De este hecho deduzco un incansable esfuerzo en vano de la madre para que sus hijos hablen en euskera y que sea su lengua materna cuándo lo niños consideran el español su idioma materno y se negaban a hablar euskera.

El sectarismo nacionalista llega ya a a tal punto de intromisión de la esfera privada que parece ser que hay que hablar ahora a los niños en euskera para no ser señalados. Ya no vale con decir la palabra Estado para evitar España(es decir, negar una realidad que duele a los nacionalistas por mucho que se empeñen), ya no vale solamente con escribir Bizkaia y no Vizcaya, ya no es suficiente con cometer la herejía de escribir con CH y no TX(he visto palabras escritas en español cómo “txula”, “txina”, ridículo porque se supone habrá que adaptar las normas del idioma que se emplee). Ahora se ha dado un paso más en la imposición de la cosmovisión nacionalista, una forma sutil de poner la estrella de David. Este fanatismo ha llegado a una locura de manicomio que daría risa por el sufrimiento que ha causado en la sociedad vasca. Curioso que los que han causado tantísimo daño a la sociedad vasca sean quienes se les llena la boca con que la defienden. No defienden a la sociedad vasca, lo que defienden es su régimen totalitario.

Da pena ver cómo la Villa liberal se ha convertido en un pueblo estancado de provincias. Una ciudad profundamente aldeana y enferma, dónde la libertad brilla por su ausencia a favor del provincianismo. Una ciudad estancada cuya área metropolitana lleva décadas teniendo el mismo tamaño y que hace lustros que no hay una gran inversión industrial, decenas de miles de jóvenes cualificados han emigrado a Madrid por la escasez de oportunidades de la Villa, pero de eso no se dice nada porque no interesa. Y una sociedad fanatizada y totalitaria no es un lugar acogedor para emprendedores.

Es triste el sectarismo nacionalista del endiosado Iñaki Azkuna(de ésto también habría que hablar), Azkuna el Incuestionable, que cambió el nombre de calles de Bilbao a su traducción en euskera sin importarle que muchos bilbaínos no saben euskera o que eso supone una dificultad para el turista que llega a Bilbao, tanto que quieren convertir Bilbao en un centro turístico. También fue vergonzosa la hipocresía de Azkuna que prohibió una manifestación del Foro de Ermua en Bilbao cuándo jamás prohibió en vida las miles de manifestaciones convocadas por el entorno etarra. Tampoco el alcalde Azkuna en vida hizo nada para prohibir las choznas del entorno filoetarra que hay siempre en las fiestas de Bilbao. Es cómo si unos pedófilos pusieran una chozna en las fiestas de Bilbao y la gente consumiese con toda la felicidad del mundo. Sería repugnante, ¿verdad? Pues así de enferma está la sociedad vasca con los filoetarras que no se inmuta con los asesinatos que han causado esta banda de psicópatas.