Hace un par de días Roy Spencer mostró unos resultados de un estudio que está haciendo, comparando el comportamiento de los modelos climáticos de los alarmistas con la atmósfera real.

Se puede apostar que de las toneladas de dinero que se dedican a investigar el “calentamiento global”, más del 99% se dedican a demostrar que los modelos alarmistas describen la realidad, aunque no lo parezca; y menos del 1% se dedican a averiguar por qué funcionan fatal. Entre ese menos del 1% están Spencer y Lindzen (ahora jubilado).

Pequeño recordatorio previo. La alarma del clima se basa en una teoría científica razonablemente comprobada y de fuste, y en una especulación científica que no ha pasado de la fase de especulación. La parte del fuste es que los gases invernadero calientan un poco la atmósfera. La parte especulativa es que el sistema reacciona a ese pequeño calentamiento, multiplicándolo como por tres.

Este trabajo de Spencer consiste en mirar la parte principal de la especulación. La idea alarmista dice que un calentamiento (por el motivo que sea, por ejemplo el aumento del CO2) produce mayor evaporación del mar. Y es impepinablemente cierto. Y la tesis dice también que esa evaporación da más vapor de agua, que es un gas invernadero. De hecho, el principal.

Pero esa es la cuestión. ¿De verdad hay más vapor de agua en la atmósfera cuando hace más calor? Donde estamos nosotros -a nivel de suerficie- sin duda. Pero el grueso del efecto invernadero ocurre bastante más arriba, y la cuestión es saber qué pasa ahí arriba.

Spencer lo ha estado midiendo con los satélites de la NASA. Mirando, desde que hay satélites adecuados para verlo (2005), la proporción de humedad en función de la temperatura, en tres capas de altura diferentes. Troposfera alta; media-alta; y media-baja. Y los resultados tienen mala pinta para los modelos, y para la idea del IPCC de que el sistema reacciona aumentando el calentamiento (con “feedbacks positivos”).

Se ve en esta imagen suya. Cada gráfico es una de las capas, de arriba a abajo.

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Colores.

– Rojo y amarillo: La humedad absoluta desciende al aumentar la temperatura. Es un “feedback negativo”, justo lo contrario de lo que necesitan los alarmistas.

– Verde: la humedad absoluta aumenta con la temperatura, más o menos manteniendo la humedad relativa. En general es la idea de los alarmistas y sus modelos (pero luego lo medirá con precisión).

– Azul: La humedad absoluta aumenta todavía más, elevando la humedad relativa. Se nota en la zona de El Niño.

De ahí no se puede sacar más que una idea muy gruesa y cualitativa. Hace falta comparar esa realidad medida con lo que están haciendo los modelos. El trabajo es preliminar porque de momento sólo ha podido hacerlo con dos modelos. Uno de ellos le parece muy adecuado, porque es de los que reproduce bien El Niño / La Niña con una amplitud real (no todos los modelos lo hacen). Lo que necesita es compararlo con todos los modelos, para lo que hay problemas técnicos transitorios que describe en su artículo.

He guarreado con colores (azul, rojo y rosa) el gráfico que presenta Spencer, intentando que se entienda de un vistazo. A la izquierda, las mediciones (la realidad) y a la derecha el modelo “bueno”. Los colores están cambiados respecto al gráfico de arriba. Rojo significa “feedback” positivo fuerte, como el que necesita el alarmismo. El azul, “feedback” negativo. El rosa es positivo suave. Y se ve a la legua que al menos ese modelo “bueno” no tiene nada que ver con la realidad. Compárese la diferente proporción de azul / rojo en ambos. Azul significa menos calentamiento.

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Pongo el original por si el guarreado no se entiende. Se supone que las anotaciones del gráfico lo explican. Cada curva corresponde a un nivel de la troposfera. Azul es el alto, rojo el medio-alto y verde el medio-bajo. Spencer destaca, además, cómo en los modelos van juntas las tres capas en los trópicos, pero en la realidad, ni de coña (aparte de quedar en lados opuestos de la “frontera”).

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Hay que notar una detalle importante. En el eje Y de los gráficos se represetan las latitudes como si todas midieran lo mismo. Pero trasladado a área (superficie), 1º de latitud en el ecuador es el doble que en los extremos del gráfico. Quiere decir que la zona azul de “feedback” negativo es, comparativamente, mucho mayor de lo que parece.

Spencer lo resume así:

Esto es bastante preliminar, y esperamos a que el archivo CMIP5 vuelva a estar en línea a final de mes de forma que podamos analizar más modelos. Pero si esta discrepancia entre los modelos y las observaciones se mantiene en la mayor parte de los modelos, o en todos ellos, podríamos tener una pista de que los modelos podrían no estar reflejando un incremento en la eficacia de precipitación con el calor, y además de por qué no vemos el “tropical hotspot” … y por qué el calentamiento global es en general más débil que el que está programado en los modelos.

Es lo que comentábamos al principio. La parte especulativa esa de la teoría, que mientras no se mida sigue siendo una especulación. Y si cuando se mide resulta lo contrario … problema para los alarmistas. O, en palabras de Spencer:

Los modelos no contienen la microfísica de lluvia necesaria. No puedes parametrizar algo que no entiendes y que no eres capaz de medir.

Añadido posterior para que se entienda mejor: El asunto es que si en los trópicos un calentamiento cambia la convección, de forma que es más eficaz creando lluvia, quiere decir que a cierta altura el aire se hace más seco porque la lluvia ha descargado la humedad. Y se tambalea el cuento alarmista. El sistema no estaría multiplicando el calentamiento inicial, sino disminuyéndolo.