El problema de este mundo feliz e idiota, en el que resulta ofensivo llamar a las cosas por su nombre en lugar de edulcorarlas, es que Pernando Parrena y sus asesinos hablan de “la violencia”. Y así le puede pedir que haga auto-crítica a Bambi. Por la conocida violencia de Bambi y eso. (Clic para fuente – El Mundo).

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A huevo. Si el lobo feroz pisa una caquita del tierno venado, seguro que puede protestar por la violencia del asunto. Y hablar de “el conflicto”. Y proponer que si se trata de hacer auto-crítica por haberse comido a sus hermanos, mejor empezamos hablando de la violencia del pobre supreviviente y sus heces plantadas como violentas trampas por el monte. E inevitablemente, todos los aplaudidores de asesinos, y los asesinos mismos, aplaudirán arrobados a Parrena.

– ¡Eso, eso! ¡Todo el mundo tiene que hacer auto-crítica por su propia violencia! Y Bambi el primero. ¿Acaso no está agradecido porque a él no lo hemos dado matarile?

Según El Mundo …

El portavoz de Sortu Pernando Barrena ha acusado a PP, PSOE y PNV de haber usado “la violencia con fines políticos” y ha abogado por llevar a cabo una “lectura crítica” común, ya que “limitar la petición de autocrítica a un solo espacio político es sumamente hipócrita”. [–>]

No sé, tal vez se trate de eusko-lógica. Pero no conviene disimular ante el asno, y tratarle como si no lo fuera. Nadie habla de un “espacio político”, sino de un espacio canalla. El “espacio” que propone el asesinato por la espalda como una herramienta válida para hacer política y resolver los conflictos que se le ocurra tener, es, por definición, un “espacio” canalla. Sólo queda, si queremos salir de la eusko-lógica, sustituir “espacio” por gente. O sociedad, o tribu, o cualquier otro término que haga referencia a un grupo de antropomorfos. A ver si hablamos en castellano de una p*** vez.

Parrena puede imaginar, con Arana, que la gran raza vasca es la caraba, y que eso debe producir unas consecuencias políticas desconocidas en nuestro entorno cultural. O puede proponer que en tales montes y valles hay que crear una reserva sioux, y un interesante parque etno-temático para goce de turistas y coleccionistas de identidades estrafalarias. Y a eso le podría llamar un “espacio político”, aunque en castellano sería mas adecuado llamarle un “espacio mental”. Por ejemplo, fanatismo bucólico. Pero si a esas ideas tan peregrinas le añadiera la propuesta de que los indios del parque temático deben -por ejemplo- robar a los turistas, el resto del orbe empezaría a pensar en un “espacio de ladrones”. Que no tiene nada que ver con un “espacio político”.

Mutatis mutandis, si lo que añade al parque y a la raza y al prodigio es el asesinato, lo que queda es algo todavía más alejado de un “espacio político”.

¿Quiere alegar Parrena que los asesinatos de su tribu no fueron los únicos, porque provocaron como un 10% de asesinatos de reacción? Pues no conseguiría nada. Pongamos el caso peor; el GAL. No hubo un sólo dirigente del PSOE que aplaudiera ni mucho menos reivindicara el GAL. Salvo Damborenea … desde la cárcel. Y quedó por ello marcado para siempre.

Por ejemplo, entrevista a Nicolás Redondo Terreros [ABC 21-01-2002]:

-¿Qué fue lo que le llevó a anunciar precipitadamente su renuncia a la reelección, cuando se encontraba estudiando la posibilidad de presentarse?
-El que apareciera de forma tergiversada un encuentro en la calle con Ricardo García Damborenea que se produjo de forma casual, con un compañero de partido como testigo. Me dí cuenta de que con esa presión era difícil lograr un debate de ideas y yo no quiero someter a ese estrés a mi partido, porque el socialismo vasco no se lo merece.

¿A alguien se le pasa por la cabeza que en Sortu se planteen la dimisión como portavoz de Parrena por haber charlado en la calle con un etarra excarcelado? Pues esa es exactamente la diferencia entre un “espacio canalla” y uno que no lo es.

Sugerencia: Seguimos pidiendo a los separatas vascos que no usen nunca el castellano. El mundo sería un lugar mucho más agradable si el resto de la humanidad no nos enteramos de lo que dicen.