Hay un tal Ángel Ros que supongo que, siendo presidente del PSC en Cataluña, y alcalde de Lérida desde 2004, pasará por una persona relativamente normal. Se puede uno imaginar que no sea un monstruito de los que provocan risas por la calle, o por la tele, ni nada similar. Y afirma que Cataluña es una nación y así se debe reconocer. Propuesta tan razonable y sencilla como cambiar la definición de nación. Por ejemplo, nación es lo que el presidente del PSC de cada sitio diga que es una nación. Y entonces Cataluña, y tal vez muchas más, serían naciones. Lógico, limpio, y barato.

Pero no; los fenómenos que en Cataluña pasan por normales no son gente sencilla ni muy de pensar por lo derecho. Plantea una reforma constitucional que:

La reforma”, prosigue el también alcalde de Lérida, “tiene que superar el modelo del café para todos y llevarnos a uno asimétrico; sino, no servirá para lo que se ha pensado: garantizar la convivencia de diferentes identidades dentro de un Estado” [El País –>]

Podría ahorrarse muchas palabras (se ve que no es vasco) y llamarle a la reforma: Café (sólo) para Catalunya. Ya lo habíamos entendido antes, pero así se entiende mucho mejor. Y ya sólo queda el pequeño volatín de aceptar que “café para mí” sea una gran estrategia para la convivencia de las distintas identidades.

O sí, porque el asunto es asimétrico. Tiene truco. Tal vez sea que en España hay muy muy pocas identidades. En concreto: españoles sin identidad, y no españoles. O con café y sin café. Se deduce de que también explica que la reforma debe contemplar la “singularidad” de Cataluña. Y todo el mundo puede comprender de inmediato la relación incuestionable entre la singularidad y el café. Están hechos la una para el otro. Vaya, como la gin para el tonic.

También es cosa de maravillarse saber que Cataluña, jamás reconocida (hasta ahora) como nación en parte alguna, nunca ha convivido dentro de un estado. Si es lo que persigue deber ser lo que no tiene. Ni ha tenido nunca, porque no propone nada de lo  que ya haya habido. Los catalanes, sin embargo, es de pensar que si han convivido dentro de un estado. Muertos no estaban; y dentro de un estado, sí.

Así que hablamos de la convivencia de Cataluña, no de la de los catalanes. ¿Pero por qué se ha de suponer que si es reconocida como nación va a convivir mejor dentro de un estado? Singular apunta mucho más a soltero que a casado. Y además, ¿casado con quién? ¿Con otras naciones? No puede ser, porque habría más “singulares” — y más café. Tiene que tratarse de convivir dentro  un estado, con otra “cosa”; y nada singular. Y el café para mi.

Puede que se hayan vuelto locos. Puede que nos tomen por tontos. Puede que tengan razón.