El cuento del calentamiento global tiene dos grandes trucos. Hay uno del que se suele hablar, y que suele ser conocido por la gente que ha escuchado un poco la discusión. Las nubes. Pero es relativamente complicadillo. El otro es mucho más desconocido, y sin embargo es mucho más simple. Los aerosoles. Sustancias sólidas suspendidas en el aire que interaccionan con los rayos del sol que llegan a la tierra. Hacen, digamos, efecto sombrilla. Y básicamente son, la “ceniza” que tiran los volcanes, y el hollín que tira la industria por esas chimeneas tan feas.

Vamos a tratar de ver el truco de los aerosoles.

La teoría climática del IPCC es que el clima -digamos la temperatura- cambia por “forzamientos” externos. Y en una escala entre pocas décadas y unos siglos, hay dos de esos forzamientos que dominan de largo sobre los demás. El CO2, que calienta, y los aerosoles, que enfrían. Si se quiere se puede cambiar donde digo CO2 por “gases invernadero”, que el esquema va a ser el mismo.

El típico gráfico del IPCC y sus “forzamientos” es como este. Se muestra sólo como ejemplo, no hace falta profundizar. Lo vamos a simplificar en seguida. Sí conviene fijarse que la columna de la derecha, que se llama LOSU, significa Level Of Scientific Understanding. Y que ese nivel de conocimiento científico para los aerosoles, según el propio IPCC, es bajo. O sea, su nivel de confianza para la cuantificación de ese forzamiento es francamente problemática. Muy discutible.

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Recapitulemos hasta ahora. La temperatura depende de los forzamientos. Para conocer el forzamiento neto necesitas conocer los forzamientos individuales, y sumarlos. Pero de uno de los dos forzamientos principales saben muy poco. Los aerosoles. Y luego queda establecer la relación exacta ente forzamiento y temperatura. Cuánto cambio de temperatura por cuánto cambio de forzamiento.

Si simplificamos a los dos forzamientos principales, tenemos esto.

Forzamiento total:

  • Forzamiento total = Forzamiento CO2 – Forzamiento aerosoles (desconocido).

Efecto sobre la temperatura:

  • Forzamiento total x S = Cambio de Temperatura

“S” es la relación entre el forzamiento y el cambio de temperatura. Digamos, “sensibilidad climática”. Y tenemos una incógnita en el forzamiento de los aerosoles, que produce una incógnita tanto en el forzamiento total como en el cambio de temperatura que se puede esperar.

Ahora imaginemos que sabemos el cambio de temperatura durante cierto tiempo, porque lo hemos medido. Y que en ese tiempo también sabemos el forzamiento del CO2. No sabemos el de los aerosoles. Y no saberlo significa que se pueden dar dos casos tan diferentes como estos dos, dependiendo de cuánto sea el forzamiento de los aerosoles.

No hay que hacer ningún caso de las cifras usadas. Solo son un ejemplo para facilitar la idea; no significan nada (ni siquiera tienen unidades).

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Como 125 de forzamiento total ha producido un aumento de temperatura de 0,8ºC, 100 producirían 0,64ºC. Pero si los aerosoles fueran 25 en vez de 125, el efecto de 100 de forzamiento serían solo 0,35ºC, porque el forzamiento total sería mucho mayor. El efecto sobre la temperatura por unidad de forzamiento sería casi la mitad que el caso anterior.

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Entre el primer caso y el segundo, esperas el doble de calentamiento por el CO2 que vamos a emitir. Y por el que ya hemos emitido. O sea, toda la idea del Calentamiento Global Acojonante depende del efecto de los aerosoles, ¡que no se conoce!

Con esto puedes entender mucho mejor la ultima comparecencia de Pat Michaels en el Congreso USA.

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Se puede resumir muy fácil lo que dice. Como hay una creciente evidencia científica de que el forzamiento de los aerosoles es mucho menor de lo que se pensaba hasta hace relativamente poco, el calentamiento que se puede esperar del CO2 es mucho menor de lo que se pensaba. Y “negacionistas” son los que niegan esta evidencia científica. Y además, si el calentamiento es poco, y el CO2 tiene otros efectos francamente beneficiosos sobre la naturaleza y los cultivos [por ejemplo –>], no hay un “coste social” con las emisiones de CO2, sino un “chollo social”. ¡Es un beneficio neto!

Y aquí hay que hacer un homenaje a dos estudiosos del cuento del clima desde fuera de la especialidad.

Nick Lewis, que lleva tiempo señalando el cambio en la discusión que suponen los nuevos estudios sobre los aerosoles. Muy citado en la plaza. Su ejemplo más reciente:

Willis Eschenbach, que se ha hartado de tratar de señalar el efecto imaginario de los aerosoles en la temperatura. Mirando lo que pasa con la temperatura durante las erupciones volcánicas, en los años anteriores y posteriores. No se cansa de mostrar que no producen ¡ningún efecto observable! Si está en lo cierto, la sensibilidad se reduciría todavía más en los ejemplos imaginarios anteriores.

En este último artículo suyo sobre lo mismo hay una lista con todo lo que ha publicado:

Hay otra forma de explicar el truco de los aerosoles. Para crear unos modelos climáticos que más o menos produzcan las temperaturas del pasado conocidas (desde1880) a base sólo de “forzamientos externos”, como dice su teoría, necesitan que los aerosoles tengan un gran efecto. Si no, no pueden explicar que el clima no empezara a calentarse desde 1950, cuando empezaron a acelerase as emisiones de CO2 a lo bestia. Lo explican suponiendo que el hollín industrial contrarrestaba, enfriando, el efecto de calentamiento del CO2. Hasta que empezamos a limpiar de hollín nuestras emisiones, hacia 1980. El problema ha empezado con “la pausa”, que no tiene hollín como para justificar la falta de calentamiento reciente. Pero si ahora ves que el efecto de los aerosoles (y por tanto el hollín) es mucho menor, o incluso tal vez inexistente, entonces sus modelos no replican las temperaturas del pasado como creían. Y no pueden alegar una “abrumadora evidencia científica”, porque sus modelos no explican las temperaturas del pasado. Vaya, que ni siquiera funciona el cuento para los que piensan que los modelos climáticos son una “evidencia” (y dejamos aparte lo de “abrumadora”). Y entonces hay que volver a la teoría clásica del clima. Que los “forzamientos internos” (naturales) tienen mucho más peso que los externos, en las escalas de tiempo que estamos hablando. Las corrientes y ciclos marinos y su efecto en las nubes y los vientos, en un sistema muy complejo de caos. Que no es “casualidad”, pero tampoco es predecible.

Pero ahí estaríamos entrando en el segundo truco del cuento del clima. Las nubes y el cambio climático natural. Según Roy Spencer y Richard Lindzen, la confusión de causa y efecto. Lo dejamos para la segunda entrada sobre los trucos del cambio climático. Los que quieran avanzar un poco, tienen lo último de Roy, muy reciente: