Perdón por el título, pero si queremos jugar a las referencias impropias, y a las sugestiones basadas en humo, todos podemos jugar.

Si mi time line en Twitter puede ser razonablemente representativo de la opinión de ese espectro político que oscila entre la derecha civilizada y el liberalismo no dogmático, el mejor artículo en contra de la famosa “web de Carmena” sería este de Carlota Bustelo en Voz Pópuli:

Ha sido el más repetidamente “retuiteado” y ensalzado por gente de criterio inteligente y sensato. Y como estamos pidiendo argumentos -siquiera medianamente presentables- de crítica a esa “web de Carmena” llamada Madrid VO, podemos pensar que el artículo de Bustelo es de lo mejor que hay en el mercado. A menos, para esa opinión especialmente digna de ser atendida.

Mi propuesta es que en el artículo de Bustelo no hay ni un sólo argumento. Donde argumento es la expresión oral o escrita de un razonamiento; y razonamiento es un proceso lógico que partiendo de juicios (tomados por verdaderos) deriva la validez o falsedad de otro juicio distinto. También propongo la urgente necesidad de distinguir entre argumento y sugestión. Siendo sugestión el proceso de conducir los pensamientos, emociones y sentimientos de otras personas, hacia algún punto. La diferencia funcional es que el razonamiento lleva a distinguir la certeza o la falsedad de un juicio, mientras que la sugestión lleva a donde te salga de las narices.

Y finalmente propongo que en toda la crítica a la web de Carmena subyace una crítica al sectarismo de banderiza, pero lo hace mediante una sugestión que no es otra cosa que … ¡sectarismo de banderiza!

Si el artículo de Bustelo fuera un argumento –como sostiene-, los juicios de los que parte serían …

Está pasando. Lo estamos viendo. Manuela Carmena ha montado, con el escaso dinero que queda en las arcas del Ayuntamiento de Madrid, una Web de la Verdad, a la que ha llamado –¿estrechando lazos con la farándula?– Versión Original.

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En España, sin embargo, estamos viviendo una distopía digna de una novela de ciencia-ficción de Orwell. Casi un siglo después de nuestra Guerra Civil, un partido político se ha identificado con el bando perdedor hasta el punto de tomarse la revancha, pretendiendo anular al otro bando.

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La vocación totalitaria de Podemos asoma por minutos, manifestando esa cateta paranoia que lo filtra todo por el tamiz del “Nosotros” o “Ellos”. La Web de la Verdad de la rancia alcaldesa comunista –¿V.O. por Versión Orwelliana?– forma parte de una mentalidad mezquina, pequeña, siempre a la defensiva frente a las supuestas maquinaciones de “Los Otros”.

Y el juicio al que llega, sería …

Un talante (¿recuerdan?) que no contempla la convivencia, sino la prolongación ad eternum de una guerra civil repetida una y mil veces.

Que no tiene ninguna diferencia con los juicios de los que parte. ¡Es lo mismo! Es un argumento (ejem) circular.

Veamos. Premisas:

1. Montan una “Web de la Verdad”.  Que dicho así suena muy “orwelliano”, pero no lo es. Porque si presentan documentación pertinente a una información, ni están cambiando la historia, ni están haciendo nada diferente de lo que hacen todos los gabinetes de comunicación, de todos los organismos -públicos y no públicos- de todo el mundo mundial. Sólo es “Web de la Verdad” porque lo hace Podemos — o alternativamente porque a Bustelo le da la gana. No hay nada en el artículo que establezca una conexión lógica entre la estrafalaria -pero muy sugerente- denominación “Web de la Verdad”, y Madrid VO.

2. Podemos está rehaciendo la guerra civil por otros medios.

3. Se ve que Podemos está rehaciendo la guerra civil por otros medios en su creación de la “Web de la Verdad”.

Conclusión:

– ¡Podemos está rehaciendo la guerra civil por otros medios!

Problema: Un argumento no es la repetición del mismo juicio con distintas palabras. Eso normalmente tiene otro nombre: afirmación repetitiva. Una sugestión, en cambio, sí puede perfectamente ser la repetición machacona de la misma idea vestida con ropas diferentes.

Además de que el juicio del que se parte es el mismo que el juicio al que se llega, hay otro problema. Se trata de un juicio bastante problemático. Se asume, pero no ha sido demostrado. Uno puede optar por creerlo o no creerlo. Pero afirmar que “un partido político se ha identificado con el bando perdedor hasta el punto de tomarse la revancha, pretendiendo anular al otro bando”, es una afirmación; no una demostración. Pero es una afirmación que, de creerla, crea una realidad. Dos bandos. Todo el que crea que Podemos busca anular al otro bando, está creyendo que hay un grave conflicto civil de supervivencia entre dos bandos. Es lo mismo. Puedes buscarte la disculpa de decirle al otro: empezaste tú. Pero no puedes decirle al otro que es banderiza, y que tú no. Porque tú creencia (falsa o real) crea dos banderizas. Eres banderiza, si atendemos a tus propias palabras.

En resumen. Hemos propuesto:

  • 1. No hay argumentos.
  • 2. Sí hay sugestión.
  • 3. Acusa a otros de banderiza, ¡creando banderizas!

(1 y 2) Parecen demostrados. (3) Depende de que las banderizas estuvieran ahí antes de que tú las crees (o des por buenas). Pude ser cierto; pero antes de que se demuestre no deja de ser un juicio problemático (que puede ser o no ser). Y si te equivocas -que puede ser- la banderiza la has creado tú.

La serie completa sobre la gresca de la Web de Carmena: