Luis Bouza-Brey

VENTOSO describe con mucho acierto el atraso y la incompetencia política de nuestro país, sumergido en una crisis profunda y grave y enredado en bucles interminables de la clase política, sin nadie capaz de coger el timón para sacarnos del “cul de sac“.

Es posible que Albert Rivera y Ciudadanos sean ese alguien potencial que algunos estamos esperando desde hace muchos años. Creo que son la última esperanza:

¿Conseguirán romper los bucles de sectarismo e incompetencia, a fin de modificar las estructuras obsoletas y la cultura política del país, regenerando a la èlite política y a los rebaños narcotizados que la siguen?

Vean a Luis Ventoso en “El Mundo ha cambiado”, en “ABC” de hoy:

“…su diagnóstico es certero: Europa se desinfla en favor de Asia. Esa pugna va a decidir si nuestros hijos y nietos viven en una zona del planeta próspera o depauperada. Para triunfar en esa liza implacable no servirá crear micro- países de regusto folclórico y xenófobo (la solución de Mas), ni reciclajes postcomunistas que penalizan la cultura del esfuerzo ( Podemos), ni pensar que España es una isla que puede contar con mayores servicios sociales del orbe sin cuadrar las cuentas ni atraer capital (Sánchez). Solo una Europa muy unida y con un enorme énfasis en la educación y el esfuerzo podría tener alguna oportunidad. Pero nuestros países se pierden en rancias ensoñaciones nacionalistas (qué ridículo error ese referéndum de Cameron sobre la UE), o abrazan populismos casi nihilistas, como el del amargo cómico Beppe Grillo en Italia.

En España, el nivel del debate político está por los suelos: que si Carmena baila con Carmona, que si Susana y Pedro se pisan los juanetes, que Pablo quiere mangonearlo todo sin haber ganado nada, María Dolores y Soraya no se tragan, a Ada no le pone cumplir las leyes, Rivera tiene más usos que una navaja suiza… Se habla de una metrópoli como Madrid, que tiene que ser la vanguardia de España, solo en el registro del chalaneo postelectoral. No existen declaraciones sobre el futuro económico y cultural de la capital del país. Entristece ver a una jueza de carrera discutible, con poco sentido de la realidad y que ni siquiera ha ganado las elecciones, pensando que la alcaldía de Madrid va de simpatías okupas y subvenciones incosteables.

«El mundo ha cambiado». Pero algunos siguen en la era del Simca 1000 y la peluca de Carrillo, haciendo el avestruz frente a una verdad insoslayable: las empresas, la iniciativa y el trabajo duro son lo que trae la prosperidad, y no catecismos añejos y tertulianismos de orinal y saco de dormir en el plató.”