CATALUÑA PLURALISTA

La España plural ha sustituido al franquismo autoritario, monolingüe y homogeneizador, pero Cataluña también ha de ser plural. No se puede reclamar una España que admita la diversidad con el fin de construir una Cataluña etnicista y monolítica.
El ideal de una España que une lo diverso es el que tiene que regir también en una Cataluña que sólo podrá sobrevivir en un marco de pluralismo y democracia.

 

ETNICISMO ANTIDEMOCRÁTICO

El nacionalismo moderno es incompatible con el etnicismo: Cataluña es una sociedad plural, de ciudadanos libres e iguales, no el monopolio de una minoría étnica.
Intentar imponer a la Cataluña actual los principios y mitos constitutivos propios del S XIX es una aberración suicida, resultante de una esquizofrenia paranoide que choca frontalmente con la realidad interna e internacional. Sólo puede conducir a la fragmentación y a la imposición dictatorial de una minoría étnica sobre la mayoría. Los principios de libertad, igualdad y solidaridad son los principios vigentes en las sociedades occidentales modernas.

El etnicismo es reaccionario y antidemocrático. Una sociedad democrática es aquella en la que todos los ciudadanos son libres e iguales, independientemente de su origen y demás circunstancias religiosas, étnicas, lingüísticas o culturales. El monolingüismo que se intenta imponer mediante la falsa “normalización lingüística” es una aberración etnicista, antidemocrática e inconstitucional.

 

INTERDEPENDENCIA Y SOLIDARIDAD DE CATALUÑA

¿España nos roba? El resto de España es el principal cliente de Cataluña, que favorece nuestra riqueza y permite la sobrevivencia del Estado de Bienestar, basado en pensiones y seguridad social, infraestructuras comunes, sanidad, y sistema educativo públicos.
Somos interdependientes y solidarios, con el resto de España y con la Unión Europea, salvo que queramos transformarnos en una Albania del Mediterráneo Occidental, expulsada de la Unión Europea.

 

INDEPENDENCIA, RUPTURA Y MARGINALIDAD

La independencia de Cataluña es un objetivo indeseable: rompe con el resto de España y la Unión Europea y transforma a aquélla en un territorio marginal en Europa. Su imposición crearía un corralito económico insolvente, estancado y fracturado por un conflicto étnico y político básico, que generaría inestabilidad y degradación económica, política y social.