Podría esperarse que un tío que está viviendo una segunda vida política, después de salvarse milagrosamente del abrazo con la mafia Libertas, tendría tendencia a andar con pies de plomo. Y con propuestas serias, para que nos olvidemos que sus anteriores socios bien podrían ser la radiografía de la corrupción política y moral. Su quintaesencia. Vaya, que para ir por el mundo de Blancanieves, es mejor que primero consigan que nos olvidemos de su reciente noviazgo con el Lobo Feroz.

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Por ejemplo, si quieren jugar la carta de la regeneración y la limpieza, podrían empezar por jugar limpio.Y hacer un pacto y plan serio con el partido cuyo gobierno vayan a facilitar. Pero no seguir con la política espectáculo de siempre. Lo chorrada sobre si los demás hacen o no hacen primarias — como si UPyD no hubiera hecho primarias y se hubiera deshecho de Sosa Wagner el minuto después. O como si las primarias en Ciudadanos fueran algo más que una grasienta crema cosmética.

Pero ya el colmo es forzar unas dimisiones que parecen de chichinabo, para vender que hemos conseguido cambiar España, y cosas así.

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¿Cambiando en España? No parece que Luis Garicano, a primera vista la única cabeza seria y presentable en Ciudadanos, piense parecido:

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Acojonante. Se han molestado en pedirle a Garicano un programa de actuación política que arregle las peores disfunciones de España en lo económico y lo educativo. Y ha producido un documento / estudio que puede gustar más o menos, dependiendo tus aficiones. Pero que nadie discute que es consistente, eficaz, y que mejoraría las cosas. Mucho. Pero en vez de basar los pactos en el documento serio que señala los problemas de verdad, y una forma muy válida de encararlos, el niñato Rivera prefiere el espectáculo facilón de conseguir la dimisión de alguien que muy probablemente no tiene el menor motivo para dimitir.

Claro, el camino fácil siempre tiene un precio. Si todo lo basas en dimisiones por imputación, ocurren dos cosas. Que no estás actuando sobre la corrrupción futura, y que estás poniendo en manos de los jueces una herramienta política que no les corresponde. Y aunque pienses muy bien de los jueces, por ejemplo porque eres un optimista patológico, deberías aceptar que siempre salen ranas en cualquier colectivo.

Imagina la jugada.

Partido A: ¡Vamos a limpiar España!

Partido B: ¡Vamos a limpiar España!

Llegan las elecciones, pactan, y cada uno obliga al otro a un par de dimisiones de imputados de risa. Conclusión:

Partidos A y B: ¡¡¡Hemos limpiado España!!!

¿De verdad?

Empieza a tener muy muy mala pinta Riverita. La prueba definitiva podría ser cuando Garicano dure lo que duró Pizarro en el PP. El problema es que la prueba te llegue *después* de haberles votado. Así que tal vez convendría estar un poco atento, y fijarse en si el tren está circulando por la vía del espectáculo y los fuegos artificiales, en lugar de por el planteamiento discutible, pero impecable, con el que te había convencido Garicano. O sea, si se trata de buenas cabezas presentando ideas de utilidad, que compiten, o sólo se trata de un niñato caradura y guapín. Y una demagogia tan barata como la de Rosa Díez. Cuidadito con Ciudadanos y Riverita

Seguirá …