Luis Bouza-Brey

 

Hagamos un esquema embrionario de la situación:

 

Un primer dato a tener en cuenta: hay de plazo hasta el 5 de julio para elegir Presidente/a de la Junta.

 

Segundo dato: a finales de mes se efectuarán las elecciones locales y sutonómicas, que definirán el panorama de posibles pactos para formar gobiernos.

 

Tercer dato: los resultados de las elecciones en Andalucía permiten diversas combinaciones de alianzas, positivas o abstencionistas, para que se pueda formar gobierno.

 

Cuarto dato: en Andalucía està pendiente la continuación del proceso de enjuiciamiento sobre el caso de los ERE, que previsiblementese continuará este mes.

No obstante, la responsabilidad política es muy clara en lo que respecta a los expresidentes de la Junta.

 

Quinto dato: si se quiere regenerar hay que modificar la Constitución, o, como mínimo, la ley electoral, aunque soy de la opinión de que mantener la provincia y la fórmula proporcional de listas impide hacer una reforma que autentifique la representación.

 

Sexto dato: las locales, autonómicas y generales, y sus resultados, exigirán una nueva dinámica de pactos. y acuerdos. Sobre todo, si se desea realizar una reforma constitucional, que exige mayorías muy cualificadas.

 

Séptimo dato: se puede esperar a mediados de junio para cerrar el jeroglífico de la composición de los nuevos gobiernos, incluida Andalucía, esperando la definición del PP con respecto al PSOE y la definición del PSOE con respecto al PP.

 

La conclusión que uno saca, por lo que se refiere a la posición que debería adoptar Ciudadanos, es la siguiente:

No es conveniente desechar ninguna opción de momento, conviene esperar, y no dejarse llevar por los afines que acusan a Ciudadanos de liarse con la corrupción, cuando el futuro exigirá acuerdos con corruptos de todo tipo, votados por el pueblo, si se quiere regenerar el sistema. Encerrarse en el rechazo a pactos es encerrarse en la impotencia.

 

Ahora bien, la posición que se adopte hay que explicarla con el máximo de claridad posible, concretando objetivos de Regeneración Democrática, objetivos anticorrupción, y, cosa importante, calendarios que obliguen a todos.