Luis Bouza-Brey

 

La agonía del régimen del 78 hace tiempo que se veía venir. Lo preocupante, ahora, es la descomposición del PP, que parece como si pudiera explotar lo mismo que un globo. Y eso no es nada bueno: si los dos grandes partidos del régimen constitucional revientan, el futuro del país puede caer en manos de locos y demagogos de uno y otro signo, al estilo de lo sucedido en Italia, lo que abriría una etapa larga de fragmentación e inestabilidad o propensión a la dictadura.

Y eso es lo que hay que evitar, el hundimiento del sistema político hacia la anarquía o la dictadura, a causa de que nadie sea capaz de coger el timón con liderazgo, fortaleza y seguridad.

Uno cree que Rivera y Ciudadanos podrían desempeñar el papel de pivote en el que asentar el cambio, abriendo una etapa de transición y catarsis del país que pemitiera hacer limpieza, regenerar los órganos gangrenados y refundar el consenso para realizar las reformas constitucionales, económicosociales y culturales que posibilitaran a España enderezar el rumbo.

Pero para poder seguir este camino no traumático es preciso evitar que la pérdida del poder que va a afligir al PP lo lleve a la autodestrucción.

Hay que poner la vista en el PP y estar alerta ante el peligro.

Lean como ven en “Vozpópuli” la situación, aunque, en mi esquema, intento ir algo más allá.

Agonía del régimen de 1978 y descomposición del Partido Popular