Luisa Delgado

Hace pocos meses fue noticia en el País Vasco el caso de Tubacex y posteriormente Silban. Tubacex que cómo todos sabemos es una empresa muy conocida de Llodio, decidió abrir una nueva planta en Cantabria gracias a la oferta por parte del gobierno cántabro de ofrecer suelo industrial a un precio competitivo. Y no mucho después tenemos el caso de Silban, una empresa de Ortuella que anunció su intención de trasladarse a Cantabria pero a muy pocos kilómetros del límite con Vizcaya, es decir, permaneciendo en la misma zona geográfica a pesar del cambio de límite administrativo.

Sobre todo Silban es un caso curioso por lo esquizofrénicamente contradictorio que es el PNV. Por un lado se enfadan y tratan de retener a esta empresa en Vizcaya, que tiene que ser la labor de todo político en cualquier parte del mundo, pero por otra parte no se han inmutado por todos los empresarios vascos que se han ido a Madrid. Protestan porque una pequeña empresa de 50-100 trabajadores se quiera ir a Cantabria pero a escasos kilómetros, es decir, permaneciendo en el área metropolitana de Bilbao. BBVA e Iberdrola aunque tengan la sede social en Bilbao, muchas funciones las realizan en Madrid. También estas grandes empresas tienen muchas filiales establecidas en Madrid. Son muchos los empresarios de Neguri y de otras zonas del País Vasco que han emigrado a Madrid y el PNV nunca ha dicho nada, o si lo ha dicho no ha protestado cómo el caso Silban. Esto ha ocurrido durante muchos años pero de una forma silenciosa, pero es sabido porque todos tenemos familiares, amigos y conocidos que se han ido a Madrid. Siendo esta dinámica de muchísimo mayor magnitud y continuada en el tiempo, ¿por qué el PNV no ha reaccionado con la misma intensidad que con Silban o Tubacex? ¿O es por qué lo que realmente le preocupa al PNV que se haga público este fracaso económico?

Otro hecho de lo más contradictorio del nacionalismo. Durante décadas se ha estado asesinando, extorsionando y amenazando. Tal es el miedo que se ha inoculado en la sociedad vasca que pervivirá durante muchos años de haber acabado el terrorismo. Ese miedo sutil pero que se percibe en los silencios de hechos anómalos(callar ante el asesinato, por ejemplo), los AGURES por todo lo alto para demostrar adhesión a la tribu fanática, los delirantes TX en vez de CH, el hacerse llamar Mikel y no Miguel, etc. Además de un entorno civil altamente politizado con empresas influenciadas por el PNV, colegios profesionales y empresariales dominados por el PNV. En resumen, el nacionalismo ha hecho del País Vasco un entorno de lo más hostil para el empresario. Un lugar que solamente es acogedor para el nacionalista pero de lo más repugnante y cerrado para el empresario díscolo del nacionalismo. Aquí veo una enorme contradicción. Quieren mantener a las empresas pero a la vez han creado un entorno desalentador para el empresario. Por no hablar del ambiente sindical que descorazona a muchos empresarios. No parece que el haber creado un ambiente tipo Mordor preocupe en absoluto al nacionalismo.

Llama la atención la actitud de pataleta infantil del PNV. En lugar de contraatacar ofreciendo mejores condiciones para mantener Silban se ponen a patalear cómo los niños pequeños. En Cantabria y Madrid los empresarios respiran libertad. ¿Eso lo ofrece el País Vasco? ¿Y se quejan con este entorno sectario y totalitario que ofrece el País Vasco?

Doctora Luisa Delgado

Añadido (pm) para contextualizar.

industrializacion-taifas

El gráfico representa el porcentaje de cada taifa en la producción industria nacional partido por su porcentaje en la población de España. Donde producción industrial es industria + energía, sin construcción.

Fuentes datos: