A menudo me encuentro con versiones de este prodigio, como ayer mismo — en otro sitio.

Tienes razon no tengo prueba alguna, solo es lo que creo y por supuesto puedo estar totalmente equivocado, como tu, y como todo el mundo claro.

Yo estoy convencido de que esto es LOGSE. O telebasura, que debe ser lo mismo en otro medio. Y parece venir de una indigestión de la idea de la libertad de pensamiento. Una operación infantil:

– Libertad de pensamiento; el pensamiento es libre; pienso lo que me sale de los cojones.

Impepinable. Si el pensamiento es libre -por ejemplo, de toda operación racional (inducción, deducción, análisis, comparación, y tal)- se puede pensar literalmente lo que sea. Que la luna es de queso, que Rajoy es un genio de la política; lo que sea. El problema es que ese “pensamiento” no tiene relación ni con la realidad ni con la razón. Por esa falta de operaciones. El siguiente salto es concluir que como el pensamiento es libre (de razón), todos podemos (pueden) estar equivocados. No se entiende muy bien que se queden en “podemos” (pueden), en lugar de afirmar directamente que todos estamos (están)  equivocados. Supongo que es por tener en cuenta la casualidad, e imaginar que un chimpancé puede teclear el Quijote — si le dan el tiempo suficiente. Pero eso no es un gran consuelo. En ese caso la LOGSE debería afirmar que todos están casi siempre equivocados, y que no tienen herramientas para saber cuándo ocurre la milagrosa excepción. Por tanto, en la práctica, todos equivocados.

Esa idea del pensamiento tiene una ventaja muy grande. O dos. Es indudable que estar equivocado supone mucho menos esfuerzo que intentar no estarlo. Por aquello de las operaciones mentales que se ahorran. Y también está claro que, equivocados todos, todos iguales. La Igual Da en su máximo esplendor.

Lo que no se entiende tan bien es que, equivocados todos, tengan tanto empeño en expresar su equivocación. E incluso -ocasionalmente- atender las equivocaciones de los demás. Digo yo que si lo ponen por la tele será porque alguien lo ve. Seguirá funcionando lo del share. Imagino. ¿Acaso piensan que la equivocación es arte, y la exponen -tan sin rubor- por su valor artístico? ¡Jó! Hasta ahora el arte era algo todavía más reservado y difícil que pensar. Quiero decir, que pensar – del pensamiento no libre de razón.

Querida LOGSE, sugiero que saques partido al menos de algo tan accesible y fácil como Wikipedia [–>]:

Libertad de pensamiento:

La libertad intelectual (también denominada libertad de pensamiento y libertad de conciencia) se refiere a la capacidad de manifestar y disfrutar de cualquier idea, opinión o pensamiento sin limitaciones externas.

 El subrayado es mío, porque es lo que se te había pasado. Externas quiere decir que otros no te impidan expresar, lo que has pensado después de aplicar las necesarias limitaciones (u operaciones) internas. También quiere decir que el pensamiento es libre hacia fuera, siempre que haya empezado por ser francamente no libre hacia dentro. Porque si has dado mal ese primer paso, te van a llover carcajadas desde fuera. Toda una inundación. LOGSE, o no LOGSE.

Por ejemplo:

Tienes razon no tengo prueba alguna, solo es lo que creo y por supuesto puedo estar totalmente equivocado, como tu, y como todo el mundo claro.

Yo le veo dos problemas a esto.

1. Todo el mundo “cree” cosas. En general distintas e incompatibles. ¿Por qué podría ser interesante lo que “cree” cada uno? Hay muy poca información ahí; básicamente es ruido. Puedes reunir 200 “creencias” distintas, y dejar que se expresen durante dos semanas. Y el resultado del proceso será, literalmente, nada. Ruido.

2. Yo puedo estar equivocado en la medida en que afirme algo. Y se me puede corregir mostrando el error. Por ejemplo, puedo afirmar que los científicos del clima falsean / no falsean datos. Si afirmo que no he visto pruebas de falsificación de datos (implicando que no hay pruebas) tienes a huevo corregirme. Basta mostrar las pruebas. No hay que “creer” nada. Con mirar (y acaso medir) es suficiente.

Así que acabamos de distinguir dos planos – digamos “mentales”- de consecuencias muy distintas de cara al conocimiento. Lo que llamas  creer. Que es libre, y precisamente por eso sin el menor interés. Y el razonamiento, que tiene la gran virtud de no ser libre, y por tanto es refutable.