Viene, cómo no, de nuestra especialista preferida en osos polares. Dra. Susan Crockford. Viene de un estudio que señala en su blog. No sé si es el único estudio sobre la natación de larga distancia de los osos polares, pero seguro que sí es el último (2012)

Pagano, A.M., Durner, G.M., Amstrup, S.C., Simac, K.S. and York, G.S. 2012. Long-distance swimming by polar bears (Ursus maritimus) of the southern Beaufort Sea during years of extensive open water. Canadian Journal of Zoology 90: 663-676.

Crockford lo señala en su blog. No como novedad, sino por la curiosidad de la visita de uno o dos osos polares a una plataforma petrolífera que está muy lejos del hielo.

Original CBC caption: "This polar bear was photographed from the Atlantic Merlin offshore supply vessel early Monday morning. It later attempted to climb onto the Hibernia gravity base structure. "

 

Destaco:

Pagano et al. concluyen: “Mostramos que tanto las hembras adultas como sus cachorros dependientes poseen la habilidad de nadar largas distancias.” También establecen que “la mayor parte de los recorridos de larga distancia nadando que identificamos supusieron osos nadando de hielo sin consolidar al paquete compacto, o a tierra.”  En otras palabras, pocos casos fueron de la tierra al hielo, indicando que durante la sesión de agua abierta, la mayor parte de los osos polares de los mares de Beaufort y Chukchi están en el hielo, no en tierra — un punto también señalado por Durner et al. (2011). Además, los resultados de este estudio sugieren que a pesar de que hay poco o nada para comer par alas hembras y cachorros de oso polar en la costa a final del verano en el mar de Beaufort, los pocos osos que premanecen en tierra aparentemente no están tan hambrientos como para emprender nataciones de larga distancia para quitarse el hambre, a pesar de que parecen capaces de hacerlo. Aunque ha habido un declive en el hielo de septiembre entre 1979 y 2010, este estudio no ha encontrado una correlación significativa entre un incremento del agua abierta (sin hielo) y un incremento de las distancias que nadan en ese tiempo.

Entre las distancias que midieron a los osos, las del orden de 350 kilómetros eran muy normales. Y destaca una de más de 700 kilómetros llevada a cabo por una hembra y su cachorro de un año. Pero la imagen favorita de los caraduras del cambio climático es aquella en la que un oso parece colgado del último trozo de hielo de la Ártico, a la espera de ahogarse cuando lo derrita el calentamiento global.

oso-polar-colgado

Como contexto del último trozo del hielo del Ártico podemos poner este gráfico, dedicado al gran cazador de heterodoxos del Calentamiento Global Acojonante.

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