La anterior conversación sobre la burka (La “libertad” religiosa, precedente de Charli Hebdo) ya se ha hecho demasiado larga y dispersa. Avancemos desde donde se ha quedado.

¿Tienes muchos problemas para no admitir la libertad de ser esclavo? ¿Y la libertad de suicidio? ¿Y la libertad de amputarte un brazo, o de emascularte? Pues la anulación voluntaria de la personalidad es exactamente lo mismo.

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Estamos torciendo el “problema burka” hasta límites inverosímiles. Porque no se entiende de dónde sale que el “ejercicio de libertad religiosa” tenga nada que ver con los límites del decoro al ejercicio de libertad de vestimenta. Que por otra parte no está ni entre los DDHH, ni los derechos fundamentales.

Es sacar las cosas completamente de quicio. Imagina.

– Lo siento, hay que llevar corbata para entrar en este resaturante.

– Yo soy musulmán, y los musulmanes ejercemos el derecho humano de la libertad religiosa mostrando al mundo que somos musulmanes, y eso supone no ponerse una corbata. Usted no puede tener un restaurante que atente contra los DDHH.

Ya, señor Mohammed Marod, muy bonito. Pero los DDHH hablan de la libertad de culto, y mi restaurante no es una mezquita — mientras yo pueda impedirlo. Sí me suena verosímil que pueda usted pretender cierta libertad de expresión religiosa (más allá del culto en la mezquita o en su casa).Pero ni al que asó la manteca se le ocurre que esa libertad de expresión religiosa, que no es lo mismo que la de culto religioso, no tenga los límites que el resto de la libertad de expresión (de otras cosas). Y si taparse la cara, ocultando la identidad, es “fuera límites” para el derecho de libertad de expresión vestimental, no hay ningún motivo para que no esté también “fuera límites” para el derecho de expresión religiosa. Su libertad de expresión de pertenencia a una religión tiene los mismos límites y circunstancias y normas que el resto de la libertad de expresión. Y, por ejemplo, un nudista no puede entrar en pelotas en mi restaurante, alegando la libertad de expresión de su condición de nudista. Tampoco colaría por la calle. Y tampoco se puede entrar en mi restaurante con una camiseta del Athletic, por mucho que alegue su libertad de expresión deportiva.

Resumamos.

– Toda sociedad humana tiene algunos códigos (limites) de vestimenta. Todas. Si vas a una comuna hippie disfrazado de pollo de Armani, te lloverán tomates y boñigas hasta que encajes en el ambiente.

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– La libertad de vestir no es parte de los DDHH.

– La libertad de religión es la libertad del culto de tu elección. La de expresión de religión es como el resto de la libertad de expresión.

Y lo que es más importante. Si aceptamos que la religión sea un conjunto de ideas de naturaleza superior a las de cualquier otro conjunto de ideas, nos hemos cargado el espíritu del estado laico. Estás abriendo la puerta a todos los atropellos que invariablemente cometen las religiones en cuanto se las deja de controlar. ¡Ojo! Las religiones, y todas las ideologías e identitismos que circulan bajo ese timo llamado “derechos colectivos”. Pero hoy toca religión.

La Declaración Universal de Derechos Humanos por las Religiones del Mundo, que debe de ser como la versión de las religiones de los DDHH, sólo hace una mención a la ropa en el contexto de la religión y los DDHH:

ARTÍCULO 19

(1) Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, donde el término expresión abarca el idioma que habla, la comida que consume, el vestido que usa y la religión que practica y profesa, siempre y cuando viva generalmente conforme a las normas de decoro establecidas en su entorno.

Pues si eso es lo que opinan “las religiones del mundo” respecto a vestimenta y religión, manda narices que los laicos les concedamos a las religiones más exenciones de derecho de las que piden … ¡las propias religiones!

Salvo casos de lepra o similares, ningún humano se oculta voluntariamente bajo una vestimenta como de momia, de forma que no se le pueda distinguir de las otras momias. Al contrario. Como si no bastara con lo distintos que somos cada uno de cara y de cuerpo, además inventamos adornos para diferenciarnos aun más. Solamente mediante la programación educativa y la presión de grupo se puede convencer a un humano para despersonalizarse.

Declaración Universal de Derechos Humanos (la de verdad):

Artículo 2.

Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Pero Marod alega que los DDHH conceden a las mujeres musulmanas unas obligaciones con las que no cargan a los hombres musulmanes. Da la impresión de que Marod está usando los DDHH para algo que no citan los DDHH, y con ello atenta contra uno de los primeros preceptos expresos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. ¿Nadie nota un cierto olor a podrido en el Reino de Dinamarca?