No pueden dejar de dar por saco con las lenguas. Feijóo, y los etarras. Y un montón de intermedios. Es superior a sus fuerzas.

feijoo-dinamizar

A juzgar por el titular, parece mucho más urgente “dinamizar” el aprendizaje del castellano por parte de Feijóo. Después de todo, las burradas en gallego son más discretas. Como los gallegos de lluvia y calma de Miguel Hernández. Pero en castellano nos enteramos todos. ¿Cuál es la diferencia entre dinamizar, y acelerar; o, como mucho, intensificar?

Si te los tomas en serio, olvidando que son entre payasos y yonkis, y piensas en la frase del nota en sentido natural [–>], sólo puedes imaginar a los pobres gallegos hablando a mayor velocidad cuando “usan” el gallego. Un uso más “dinámico”; dinamizado. O, si pensamos en intensidad, los podemos imaginar “usando” el gallego a gritos. O las dos cosas a la vez. ¡Menudo estrés! Eso es justo lo contrario de lo que veía el poeta antes citado. Ninguna calma en el horizonte del gallego si nadie le da un poco de Lexatin a Feijóo.

Y sin embargo, al recordar que son payasos y yonkis todo encaja y tiene sentido. Lo que quiere dinamizar (acelelerar, intensificar) Feijóo, no es el “uso” del gallego. No está pensando en que todo el mundo hable a trompicones, como Fraga. En lo que está pensando es en lo que los etarras y otros llaman “normalización”.  Que realmente significa sustitución. Del castellano. Y la sustitución, efectivamente, sí se puede acelerar o intensificar, sin necesidad de aumentar las revoluciones por minuto del habla — ni el volumen del altavoz.

Y ahora ya podemos ver bien la diferencia entre Feijóo y los etarras. Feijóo disimula. Los dos quieren lo mismo, pero el pepero prefiere que no se note mucho que se trata de obligar a la gente a hacer lo que no quiere — si no le obligan. Es como un maltratador amable.

-Si yo te quiero, cariño; es por tu bien. Tú sólo relájate.

Los etarras son más como Eguiguren. Paraguazo, y a callar.

Un problemón el que tienen. Ambos. Tanto los que disimulan como los sin vergüenza. Han conseguido obligar a que todos aprendan el vernáculo, quieras o no quieras. Pero no consiguen que lo usen, por mucho que lo sepan. Al contrario; la sustitución va en el sentido opuesto del que querían. La gente, al parecer, tiene sus propias ideas respecto de la dinámica del mundo. Y eso es lo que nunca podrá soportar ni un Feijóo ni un etarra.

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“Queremos galego” suena muy bonito. Eu tamén quero. Hasta que significa que yo quiero que tú hables en lo que a mi me da la gana.

El presidente ha replicado que la misma encuesta ratifica que las personas “conocen y saben hablar y escribir más” en lengua gallega que cuando gobernaba el bipartito, por lo que no está “preocupado” por esa cuestión. Sí lo está, ha matizado, por el hecho de que pese a que se “conoce más” el gallego, se habla menos. [Europa Press –>]

Es difícil decir más claro que le preocupa mucho que tú uses la lengua que te sale de tus caprichos. Y que por tanto ha creado un plan para “dinamizarte”. Que es lo mismo que “normalizarte”. Que es lo mismo que llamarte anormal. Y luego vas, y le votarás. Mejor que te entiendas tú mismo, porque desde fuera es imposible.

Vascuence por saco