COUSAS A 2-2-15: PROPUESTAS EMBRIONARIAS DE REGENERACIÓN DESDE CATALUÑA

 

Luis Bouza-Brey, 2-2-15

 

Està comenzando el principio del fin del resacón de todos estos años de delirio nacionalista en Cataluña, pero todavía se encuentran inmaduras las formulaciones alternativas portadoras de los rasgos de superación del delirio: la sociedad civil, aún contando con valiosos voceros, todavía no ha conseguido elaborar un perfil teórico nítido, y se encuentra movilizada sólo a medio gas; el PSC implosiona en sus contradicciones y anquilosamiento; el PP remolonea indeciso, carente de un ideario y rumbo nacionales ante el etnicismo; IC hace años que juega en el bando contrario, y Ciudadanos, pese a haber optado relativamente hace poco por la formulación de una alternativa nacional a la degeneración del régimen del 78, todavía se mueve con un esquema de orientación incompleto.

Por ello, desearía contribuir a la formulación de la alternativa al delirio nacionalista, centrando la reflexión en unas cuestiones que considero esenciales para comenzar la Regeneración de España desde Cataluña, asentando sobre nuevas bases la reconstrucción del país. Para ello, creo que se debe comenzar a influir desde la sociedad a fin de que los actores políticos incluyan en su agenda algunas cuestiones esenciales referentes a dos aspectos claves para que el sistema político pueda volver a funcionar: el régimen electoral y el Estado Autonómico.

 

Por lo que se refiere al Estado Autonómico, creo que los actores políticos regeneracionistas deberían cambiar la concepción de que el autogobierno habría de aumentar ilimitadamente; por el contrario, en mi opinión, en el período que comienza, el objetivo político debería ser la coordinación del conjunto del Estado, la delimitación clara de las competencias estatales y autonómicas y el control por parte del Estado de materias que han escapado a su control, usurpadas por el nacionalismo etnicista, como la educación y la cultura.

Pero para realizar ese objetivo, el etnicismo del “fet diferencial” debe desaparecer. Cataluña es plural, y en su interior se debe hacer política educativa y cultural para ciudadanos libres y distintos, no para etnias que monopolicen el territorio y pretendan suprimir a las demás, mediante una educación y cultura monolingües.

Y, por otra parte, España también es plural, pero debe mantenerse unida, sin dejarse conducir a la destrucción por el particularismo etnicista. El perfil regeneracionista de España ha de ser el de una Nación compuesta por ciudadanos que se articulen en un conjunto integrado, con un interés general y un bien común que deben ser preservados y defendidos de particularismos etnicistas.

Tampoco se puede admitir la subsistencia del criterio de la insolidaridad, la idea de que España nos roba, y la concepción de que quienes pagan impuestos son los territorios, y no las personas.

Por último, el principio del autogobierno en la periferia está indisolublemente unido al del gobierno compartido en el centro, por lo que un Senado de tipo federal es vitalmente necesario para el país, a fin de evitar la tendencia al particularismo nacionalista y para fomentar el principio del interés general y el bien común del conjunto de los españoles.

 

El otro tema bàsico desde una perspectiva regeneradora, el del règimen electoral, también debería ser reformulado, modificando el vigente: creo que es necesario sustituir las provincias como distritos electorales plurinominales, con escaños cuyo número varía en función de la población, por distritos electorales uninominales con un escaño a repartir por cada ciento y pico mil habitantes, y hacer que la fórmula electoral sea mayoritaria a ese nivel local, aunque se complemente con un sistema proporcional correspondiente a una circunscripción nacional a la que le corresponda una minoría de escaños, a fin de salvaguardar la representación de las minorías.

Movimiento Ciudadano ha intentado formular una propuesta de modificación del régimen electoral que, al menos a mi, no me parece convincente, consistente en mantener distritos de cuatro o cinco escaños y elegir a diputados por esos distritos, dotados cada uno de esos diputados con poder de voto diferente, en función del número de electores que los haya votado. A mi eso me parece que transformaría el parlamento y la vida política en un galimatías, un sudoku permanente que invalidarìa la función representativa de los parlamentarios.

 

En mi opinión, y para formular provisionalmente esta propuesta embrionaria de Regeneración, creo que los dos asuntos esenciales a debatir y reformular, para salir del bache en que se encuentra el país, son el modelo de Estado Autonómico y el règimen electoral vigentes: o se empieza a incluir en la agenda de los actores políticos su tratamiento y modificación como prioritarios, o no conseguiremos enderezar el rumbo destructivo en que nos encontramos.

Ambos asuntos pueden ser modificados mediante una reforma constitucional no agravada del artículo 167 de la Constitución.