Perspectiva. No pensemos en buenos (los que te gustan) y malos (los que no te gustan). Pensemos en abusones y abusados. Abusón es el que te usa sin tu permiso. Ilegalmente, en los casos graves.  Eso simplifica el problema. Y lo hace objetivo. Aunque no siempre te guste el resultado.

También evita cuentos. Como ese cuento, tan vasco hoy, del doble sufrimiento de los dos bandos. No, mira; tú has elegido asesinar, y tu asesinado no ha elegido nada. Tú podías no asesinar, y tu asesinado no ha podido evitarte. Solo hay un abusón ahí. Y ya puedes pensar en todo el dolor que quieras de tus familiares y allegados, que lo has causado tú. El asesino. No tu víctima.

Los abusones funcionan por el miedo. Y usan el miedo de ejemplo, para extenderlo. Saltemos de continente — incluso mental. La escaldalosa sentencia de Manning a 35 años en una prisión de las más putas, es dar miedo con el ejemplo. Para que no se les ocurra a otros denunciar lo que cualquier ser humano -simplemente decente- debe denunciar.

Pero hay buenas noticias. No siempre funciona, y con Snowden no está funcionando. Pero no será que no funciona por la ayuda de la prensa. Se comprende que no quiere convertirse en protagonista de la historia. El asunto es el espionaje masivo e indiscriminado. El asunto es que ese poder desmesurado en manos del ejecutivo acaba con cualquier sueño de «checks and balances». Pero el asunto también es quitar el miedo como herramienta de ese ejecutivo abusón. Por eso hay que contar la historia de que no es cierta la imagen de un Snowden aislado en Moscú, a modo de un Kim Philby que muere prematuramente de soledad y alcoholismo.

Resulta que no sabíamos que Lindsay Mills, la novia de Snowden, está con él en Moscú. Desde junio. La imagen es de un fotograma del final de la película Citizenfour  [–>].

snowden-con-mills-en-moscu

Que se jodan los abusones y su miedo, que Snowden está de miedo en Moscú. Y no es precisamente un paria olvidado. Aquí se ve a los realizadores y algunos intervinients de Citizenfour, con la familia de Edward, en la presentación de la película en el Festival de Cine de Nueva York. Recibiendo un aplauso atronador.

citizenfour-presentacion

Así que aplaudir a Snowden, y por ejemplo ir a ver la película de Poitras, es un acto cívico. Se estrena de inmediato. Dos pájaros de un tiro.

Y volviendo a la vieja Europa -peor, a la vieja España- tenemos otra versión regional de los abusones, en pleno modo fascista. Cuando los nazis gobiernan un país independiente, soberano y eso, señalan los escaparates de los judíos.

escaparate-jude

Es muy práctico. Les dice a los arios a quién no comprar. Al menos, a los arios de tendencia nazi. Y qué escaparate romper cuando haya un poco de jolgorio en la calle.

Cuando el paisito en el que gobiernan los nazis no es independiente, tiene que soportar unas leyes de tipo democrático. Y entonces no puedes poner la marca del oprobio sin permiso de dueño judío de la tienda. Pero tiene arreglo. Visitas a los comerciantes arios, y les explicas las ventajas -sobre todo de seguridad- de pagar una moderada «voluntad» a cambio de poder ostentar la marca que dice: a este no le hagas boicot ni le jodas la luna.

nazis-en-catalunha

Los etarras lo han practicado con gran éxito en Vasquilandia. En los pueblos de mayor ambiente vascopiteko. Pero la imagen de arriba, de Libertad Digital [–>], es de Barcelona.

Lo de los escaparates nazis lo ha traído Dani (@jodi_endo). Gracias.

Ya siento repetirlo tanto.  Pero es difícil decir más, con menos palabras.

¿Todavía creéis que los podéis controlar?

Plazaeme se ha registrado con los nazis, para teneros informados.

plazaeme-registrado-con-los-nazis

Fuente de las noticias (y fotos) sobre Snowden:

Hay un vídeo corto de Poitras, muy ilustrativo. Les enseñan uno de los documentos filtrados por Snowden a dos ingenieros alemanes, de una empresa de internet por satélite. En el que se explica cómo son espiados (sale el nombre de uno de ellos), para poder entrar en sus servidores y tener acceso a sus clientes.

Otra recomendación. Revista digital que han montado, a raíz del caso Snowden, Glen Greenwald y Laura Poitras. Con muchos otros.