Orel

He leído hoy un anonadante texto escrito por Tolstoi hace casi un siglo.

“De sobra sé que la mayoría de los hombres, hasta los más inteligentes, con dificultad reconocen una verdad, aun la más sencilla y evidente, si esta verdad les obliga a tener por falsas las ideas a las que están aferrados, que han enseñado a otros y sobre las cuales han formado su vida.”

La relación con el calentamiento global y los científicos que lo sostienen con modelos informatizados a los que proporcionan unos datos de entrada en gran parte inventados, es evidente. Predicen calentamiento desde 1998 y llevamos 18 años sin ver nada de tal calentamiento. En lugar de revisar la validez de sus modelos se aferran a ellos cuando para cualquiera que quiera ver puede ver una verdad simple y palpable, que son una filfa, que les meten datos inventados, pues la mayor parte de la superficie del planeta carece de estaciones de toma de datos y ellos extrapolan la de una estación a un cuadrado de 1200 x 1200 km y se quedan tan panchos.

Eso sí, ajustan su invento para que de cómo resultado lo que se quiere ver y demostrar, tocan y retocan hasta que quede claro que la Tierra se calienta por culpa del CO2 antropogénico. Ni escuchan ni  aceptan nada que vaya contra sus tesis, la verdad o verdades de la realidad no les valen para nada y aquí andamos, sin calentamiento y con una noticia acojonante, once empresas españolas líderes en la lucha contra el cambio climático.

Está claro, si no hay cambio climático hemos llegado a lograr que Don Quijote tuviese razón, aquí luchan contra el falso gigante del calentamiento global con auténticos molinos de viento.

Por lo menos debemos agradecerles el haber vindicado a Don Quijote.

Orel