Luis Bouza-Brey y Octavio ponen el dedo en una llaga conocida, que parecemos digerir con dificultad. Está muy bien expresada en un artículo de Fernando García Cortázar, que nos trae Luis:

Ampliado por los dos “placeros”, en estos comentarios [–>] [–>]

Habla de la falta de sentimiento patriótico en España, frente a los secesionistas que inundan de banderas las calles. De la falta evidente de sentimiento patriótico en España, concluyen que está dormido. O enfermo. Una especia de indolencia pecaminosa. Yo concluyo que el mundo está cambiando.

Porque hemos podido ver estos meses, en el Reino Unido, muchas de las “rarezas” que achacamos a un supuesto “mal” de España. Por ejemplo, la similar escasez de motivación sentimental pro Britannia, tanto en Escocia como en el UK entero. Contra la hiper motivación sentimental de los separatas. Y cuando  la cosa ha andado justa justa, no han podido pararla con mares de banderas en las calles -porque como digo, apenas hay portabanderas para eso-, sino poniendo números y ejemplos de disfunciones encima de la mesa. El vil metal, que nuestros briosos amigos sentimentales parecen despreciar.

Un ejemplo de Cortázar que a mi me da una pista:

Avergonzaría a los intelectuales españoles de hace cien años, cuales fueran sus proyectos políticos personales, la forma en que se ha renunciado a una conciencia nacional. Les avergonzaría contemplar cómo esta se ha cambiado por una fe a profesar en privado o por una ley a defender en público. Les alarmaría la ligereza con que se ha depuesto la fuerza de nuestra cultura, el vigor de nuestro significado histórico, …

Y es que lo de Fernando, con quien tanto comparto, me deja preocupantemente frío. ¿Seré un monstruíto por no tener muy llena la estantería de “conciencia nacional”.  ¿Y por no saber cuál es “nuestro significado histórico”?

No sé, piensemos en un héroe moderno como Edward Snowden. Tiene un serio problema contra el comportamiento de su gobierno, y lo quiere hacer público. ¿Pero qué quiere decir para él hacerlo “público”? ¿Qué es el “público”? Puedes hacerte una idea al recordar que la persona que elige para contarlo es Laura Poitras, una cineasta alemana. Y el nombre en clave que elige para ponerse en contacto no es patriot o algo similar, sino Citizenfour. Solo mucho más tarde, cuando ya tienen el plan, embarcan a un periodista americano … que vive en Brasil. Y se apoyan política y legalmente en una organización internacional fundada y dirigida por un australiano (Asange), que pone la gestión del caso en manos de una inglesa (Harrison).

Y aquí podemos intuir algo. Las banderas nunca darán un altavoz a un Edward Snowden. Ni la “conciencia nacional”. Mucho menos “nuestro significado histórico”. Al contrario; bandera, nación, y significado histórico, son tres de las herramientas favoritas de Obama para tratar de convencer de la justificación para encerrar a Snowden de por vida en una cárcel de máxima seguridad. Estilo Manning.

Yo, la verdad, creo que estamos en un mundo muy distinto que el de los “intelectuales de hace cien años” que añora Fernando García de Cortázar. Pero en realidad no importa mucho si estoy en lo cierto o equivocado. Lo que importa, creo, es la realidad. Y la realidad es que la idea de la no-secesión no tiene portabanderas. Apenas. Ni aquí, ni en el Reino Unido. Sospecho que tampoco en Canadá, que me pilla más lejos. Pero aunque no tenga portabanderas, sí puede que tenga otras cosas.

Recomendación:

Nota: Pido disculpas a Luis y Octavio por abusar y poner mi respuesta en una entrada. Pero no había entrada para el día, y …