Los partidos políticos españoles grandes parecen no creer que se puede ganar políticamente a los separatistas. El PSOE rendido a sus pies, inventando federalismos asimétricos, y el PP muy satisfecho con que “no es legal”. Es muy dudoso que sean sunormales del todo, así que algún motivo deben de tener para no mirar y copiar a los que sí han demostrado cómo se vence al separatismo. Sin rendirse, y sin agarrarse a un clavo ardiendo que se soporta … en una ficción legal.

Y resulta esto:

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1995 es el último de los dos referendos de secesión que ha habido en Canadá. En 1999 fue la Clarity Act (para la elección de 1998 ya se estaba preparando y discutiendo). Y lo que viene después es el efecto de esa ley.

Pero antes de fijarse en lo que han hecho en Canadá, tal vez convendría fijarse en lo que *no* han hecho. Por ejemplo, no se pusieron a inventar mayores transferencias — mucho menos “asimétricas”. Tampoco se fumaron un puro, y “no es legal”. El ministrio de la cosa de cuando el último referendo, Stephan Dion, encargó un dictamen completo al Tribunal Supremo. Pero mirando todo, lo que incluye el derecho internacional.

Y dijeron: La constitución no permite la separación de una provincia. Pero como al parlamento de la provincia se le ocurra declarar unilateralmente la independencia, y Canadá no tenga la posibilidad o la disposición de mandar los tanques, la vigencia de la Constitución de Canadá en ese territorio es pura teoría. En ese momento, la vigencia de las leyes de Canadá en Quebec dependerá exclusivamente del número de países que lo reconozcan como nuevo estado. Y ahí influiría mucho cómo se haya presentado el caso — aparte de los intereses de cada nación del concierto internacional. Conclusión: Como todo el argumento de Canadá sea “no es legal”, y eso vaya contra una clara mayoría de la población de Quebec, probablemente no va a ser un argumento muy fuerte. Y ya no depende de ti. No se trata de que a ti te impresione el argumento; se trata de que les impresione a las otras naciones. Para el TS de Canadá, la respuesta era: muy delicado. Ojo con eso.

Lo de los tanques era un brindis al sol. Nadie lo contemplaba en Canadá, ni lo contempla en España. Así que vista la poca fuerza real del “no es legal”, se pusieron a digerir el problema. Con unas ideas – fuerza claras, y claves.

– No es de recibio que esto se dirima por una mayoría ramplona, y por el sistema de ir convocando referendos hasta que gane la separación, y ya no más. Eso garantiza la separación, pero no garantiza que sea la voluntad real del pueblo, para siempre. Así que hace falta una mayoría cualificada. Tanto por el número de participantes, como por el margen. algo que asegure que es amplia y poco dudosa la mayoría que respalda una decisión que compromete a muchas generaciones en el futuro.

– La pregunta debe de ser una, y muy clara. Y aprobada por el parlamento de Canadá. No se puede andar dudando del significado y consecuencias de lo que se contesta. O sea, algo como – ¿quieres que Quebec se separe de Canadá? Sí, o no. (Lo que nunca hacen los separatistas).

– Los argumentos y procedimientos que valen para dividir Canadá, también deben de servir para dividir Quebec. Por ejemplo, si es un argumento de “democracia”, no hay ningún motivo para que Canadá tenga que atender ese argumento, pero Quebec no. Y si es un argumento de “nación”, la naturaleza no dice que Quebec sea más nación que Canadá (con Quebec dentro). Es algo arbitrario, dependente de la voluntad. Pero si puede haber una “nación” dentro de Canadá, y que se separe, nada impide que también la haya dentro de Quebec.

De estas ideas del TS Supremo de Canadá, con al añadido de un completo estudio sobre cómo se deberían pactar los mil detalles de reparto de bienes y deudas, nació la Clarity Act. Cuya consecuencia fue, como se ve en el gráfico, el desinflado del suflé. De repente, los separatas se habían quedado sin fuerza moral para llorar. Y sin posibilidades de engañar a la gente. Y sí, siguieron llorando. Pero vieron que la gente solo se reía, y les abandonaban.

Gran Bretaña no ha acabado nada con su referendo en Escocia. Solo ha empezado la juerga. Como empezó en Quebec con el de 1980. Tampoco va a acabar la juerga por más transferencias de poder que lleve a cabo.  Nosotros somos el mejor ejemplo de que así no se quitan las ganas de separación. Al contrario; se impulsan. Pero Canadá sí ha demostrado que se puede relajar el separatismo, por un procedimiento tan simple como reconvertir una payasada de referendo en algo que se toma en serio. Y racionalmente.

No tiene ninguna pinta de que nos vaya a servir el ejemplo. Aquí somos muy toreros, y, o “no es legal”, o “hablando se entiende la gente”. Como si la constitucion se estuviera cumpliendo en Cataluña, y como si no lleváramos más de 30 años hablando. Pero no puede ser por tontos. No podemos ser tan tontos. Tiene que haber algo más.

Añado de un comentario propio en el hilo. En realidad se trata de cambiar la discusión:

Antes:

– ¡No podemos votar!

Después:

– ¡No nos dejan incluir a los de 16 años!
– Como en todas partes, coño.

Antes:

– ¡No nos dejan votar!

Después:

– ¡Exigen un mínimo de participación y una mayoría cualificada!
– Hmmm, parece sensato.

Antes:

– ¡No nos dejan preguntar!

Después:

– ¡No aceptan que Cataluña sea una nación indivisipla!
– Lo mismo que tú no aceptas de España. Estáis empatados.

En resumen. Has cambiado la discusión por completo. En concreto, has pasado de una discusión que no puedes ganar, a una discusión que no puedes perder.