Nota previa. Saco el comentario de Joaquín en otra entrada [–>], y lo pongo en la suya propia, porque mejora mucho la entrada que comenta.

Joaquín

El parque temático tiene una ventaja, en Cataluña nadie habla de la crisis, de la incapacidad de la Generalitat para gobernar, de la bancarrota a la que la llevaron los tripartitos, de la degradación moral de una clase gobernante históricamente corrupta… y sigue…

Han sido hábiles, España es culpable. Franco intentó lo mismo con aquello de Rusia es culpable, (que era parcialmente cierto), pero no logró más entusiasmo que el de los inquebrantables.que hay en todas las sociedades. ¿Donde reside la causa originaria del aparente éxito actual?. ¿Cómo consiguen que la culpa de los errores propios sea siempre de los demás, y la masa lo compre?.

Lo mío mío, lo tuyo de los dos. Toda una declaración de principios que rige el universo mental del particularismo catalán, pues la mutación en el gen de la personalidad colectiva ocurrió mucho antes de la aparición del romanticismo que alumbró en unos pocos iluminados el sentimiento nacionalista y diseñó sus armas de combate; la nación inventada y .el agravio permanente.

Lo mío mío, lo tuyo también mío. El paso definitivo en el desvarío. Preguntar en Valencia o en Aragón sobre la apropiación indebida constante y pertinaz de un pasado que fue común, y ahora se lo apropìan sin decoro alguno, incluso declarandose agraviados si no aceptas lo que ellos dicen. Ahí está el idioma. Ellos territorializaron su habla occitana llamándola catalán, y no admiten el derecho de los valencianos, mallorquines, menorquines, o aragoneses, a hacer lo mismo, denominando valenciano, mallorquín, menorquín o aragonés oriental a las hablas de estos terriotrios. No, dicen airados, lo tuyo es también catalán. Y claro lo dice un autotitulado especialista ad-hoc de la factoría del catalanismo que confunde intencionadamente, la similitud del tronco filológico con el nombre de la cosa.

¡Qué decir de la historia común!. La Corona de Aragón; el reino de Aragón, el reino de Valencia, y los condados siempre títulos menores. Ahora es la Corona catalano-aragonesa, el reino de Valencia por lo visto nunca existió, y con descaro se habla ya de reyes de Cataluña, negando la existencia del propio rey de Aragón. Y de una nación milenaria, Cataluña, que nunca apareció en los títulos de cancillería de los monarcas de casa de Aragón.

Creo que el problema no es político, y es un error pensar que por ese lado vamos a resolver el “encaje” (fino palabro) de quien no busca encajar, sino que se le considere aparte y con más derechos. Es un problema de diván de psiqiatra, un problema de vanidad de tratamiento imposible, pues por suave que sea el bálsamo, siempre lastimarás una piel excesivamente fina o dirá que la has lastimado.

El caso vascuence es parecido pero no en vanidoso, ahí domina la soberbia. Lo que piensan y dicen son verdades como piedras. Aunque tienen la variante jesuítica que sirve de contrapunto, y como excepción no hace sino confirmar la regla. Por lo menos no es tortuoso, y se le ve venir.

Resumiendo. Desde mi modesto punto de vista estoy con Don Claudio Sanchez Albornoz que algo sabía de historia. En “El drama de la formación de España y los españoles”, precisaba con rotundidad: Al forjar la España futura, no deben de olvidarse otras realidades. Vasconia y Cataluña han ordeñado y siguen ordeñando a su placer la vaca española. Y concluía más adelante: Igualdad fiscal para todos los que quieran seguir siendo españoles, y punto final al ordeñamiento de la vaca española.

Salud

Joaquín

Apostilla: Me gustaría saber que hubiera dicho D. Claudio de haber conocido esa memez de las comunidades “históricas”. ¡Manda huevos D. Claudio ¡, relegar al limbo nada menos que a las comunidades que corresponden a los reinos originarios de España, Asturias, León, Aragón y Castilla. ¡Eso si que es una historia asimétrica!