Para la gente a la que le gusta medir las cosas, en vez de dejarse arrastrar por la palabrería y la imaginación barata, el Calentamiento Global Acojonante se está mostrando como uno de los grandes coñazos de la historia de la humanidad. Iba a decir de la ciencia, pero no parece muy serio decir eso. Vaya, que hablamos de un problema tan esquivo que no hay forma de tomarle la medida en ningún sitio.

– La temperatura global media de superficie sigue estancada, y el calentamiento no se puede distinguir estadísticamente de cero desde hace 17 años.

– El nivel del mar asciende, sí. Pero con la misma parsimonia que lo viene haciendo desde hacia 1.850. Cuando se acabó lo que llaman “Pequeña Edad de Hielo”, probablemente la temperatura de la tierra más baja de nuestra época geológica (Holoceno). Mucho mucho antes, por cierto, de que emitiéramos CO2 en cantidades dignas de mención.

– El hielo marino lleva como año y medio (un poco) por encima de la cifra media desde 1979. Desde que lo podemos medir con satélites.

¿Cuál es la gracia de un problema que no se ve, y no se mide? ¡Ah, pero nos queda el Ártico! Esa banquisa de hielo del polo norte que -dicen- se encuentra inmersa en una “espiral de muerte”. Es verdad que habían dicho que iba a desaparecer, durante el verano, para 2012; y no ocurrió ni de lejos. Pero siempre queda la esperanza de que puede desaparecer en cualquier momento. Por eso se trata de la medición del gran morbo; la gran esperanza blanca de cada verano.

Nota: Tampoco hay grandes motivos para pensar que sea un drama la desaparición -o casi- de ese hielo durante unas semanas todos los años. Sabemos que ocurría hace unos 6.000 años, probablemente durante unos cientos de años, y sabemos que eso no produjo descarrilamiento alguno. Pero, ¡joé!, con algo hay que seguirles el juego. ¿No? 😉

Por eso estamos ya preparados, con nuestra silla y nuestros prismáticos de observación. Atentos a la “espiral de muerte”. ¿Ocurrirá, no ocurrirá? ¿Qué camino lleva? ¿Quién va ganando la carrera? Y es a partir de esta fecha en la que se empiezan a notar cosas. Aunque todavía no se puede asegurar nada.

En mi opinión, el gráfico más claro de ver es este de la Universidad Illinois (Cryosphere Today). Clic para original y más grande. Se muestran todos los años desde que se mide con satélites (1979).

hielo-artico-10-agosto-2014

La pinta no es muy buena para la espiral de muerte, pero la esperanza es lo último que se pierde. Dicen. Que debe significar que antes pierdes la apuesta, el dinero, la vergüenza, y la credibilidad.

Si miramos el dato en la media del mes de agosto de cada año, usando para 2014 la media del primer tercio del mes que ya se ha cumplido, quedaría así.

la-carrera-del-hielo-10-ago-2014

Que a mi no me dice mucho, la verdad. Está disminuyendo con claridad, pero no hay forma de saber si los últimos años sugieren un punto de inflexión, o no.

Si hacemos lo mismo con la media de los septiembres (la mínima del año), el intríngulis es el mismo.

la-carrera-del-hielo-septiembre

Por eso digo que aquí hay morbo y apuesta. Si este año acaba parecido al año pasado, se podrá decir de todo. ¡Gran recuperación del hielo en el Ártico, que lleva ocho años sin descender! ¡Sigue la espiral del muerte del hielo del Ártico! ¡Salvemos el Ártico! ¡Nada nuevo bajo el sol! ¡El mundo se acaba! Y así.

Estad atentos, porque os lo contaremos.

Lo que intentaremos no contar es la película completa. O sea, lo que pasa si miramos los dos polos. Global. Porque en ese dato la espiral de muerte parece haber perdido hasta la esperanza.

la-carrera-del-hielo-global-agosto-2014