Y es mucho peor que una lección sobre psicología social. Es una lección sobre ciencia … ¡y sobre simplemente civilización! Y José Duarte lo clava.  No se puede preteder hacer ciencia con una conducta que resulta impresentable incluso fuera de ella.

Si vamos a tener una civilización, si vamos a tener ciencia, algunas cosas tienen que ser no-politizadas, hay que aplicar a todo el mundo algunas reglas básicas.

La entrada, y un párrafo de ejemplo:

Dios. Esto es una broma. Una broma triste y ridícula. Y es exactamente lo que esperarías de calificadores (raters) que son activistas políticos en el asunto en cuestión. ¿Quién en su sano juicio usaría a activistas políticos del clima como juzgadores en un informe serio sobre el consenso? Es tal chifladura que todavía me cuesta creer que ha pasado; que el famoso estudio del 97% sea una pandilla de activistas clasificando estudios científicos. He llamado a la revista – Environmental Research Letters – para que lo retracten. Estoy profundamente confundido por cómo ha pasado. Si esto es lo que estamos haciendo, debríamos parar e irnos a casa — no podemos fiernos de revistas y organizaciones científicas en esta materia si van a hacer trampas como esta.

Duarte declara que no se siente ni remotamente cercano a la posición de los escépticos del IPCC. Ni a los más moderados entre ellos. Pero tiene la decencia intelectual de llamarle payasada a la payasada.

En realidad el estudio es una payasada por muchos más motivos. El principal, que la mayor parte de los resultados daban lo que llaman en el estudio “implicit endorsement”. Algo en si mismo falso. No puede existir un “apoyo implicito” (a la tesis principal del IPCC); eso se llama “asunción”. Algo de lo que partes o das por supuesto, sin estudiarlo directamente. De una asunción no puedes crear un “acuerdo”, o un “coincidir en”. Pero si le llamas “apoyo implícito”, entonces ya les das pie a los políticos para que digan lo que no es cierto:

Los estudios que tratan de la “atribución”, los que miran directamente la cuestión de cuánto del calentamiento observado puede deberse al hombre, son unas pocas docenas. Y no el millar de docenas que usa el estudio-payasada del 97%. No tengo ni dea de qué porcentaje de ellos apoyan o rechazan la idea del IPCC de que al menos la mitad del calentamiento por causa del hombre. Y a menudo son contradictorios entre sí. Pero ni siquiera es importante el porcentaje de apoyo, porque si la mitad, o incluso todo el calentamiento observado se debiera a nuestra actividad, eso no demostraría que tengamos un problema. Hacen falta más elementos, que nadie sabe si se dan.

Pero esa es otra cuestión. Lo importante es la claridad de Duarte, cuya lectura recomiendo. Y los comentarios que cuelgan de la entrada, con la gimnasia habitual de los activistas de siempre.

Manda cojones que las ciencias sociales le den lecciones de ciencia a una rama de conocimientos -imaginariamente- sobre física. Y sobre credibilidad. Porque mientras la élite de la carbono-manía siga apoyando payasadas como el 97% de consenso, o los palos de hockey, o los innumerables sin precedentes (no hay ni uno), o los tricks to hide the decline, no pueden esperar ninguna confianza de alguien que no esté politizado en su misma línea, o no tenga el cerebro atascado. Que vienen a ser lo mismo, politización y atasco cerebral.

Mi impresión, mi apuesta casi, es que si José (Joe para los amigos) sigue indagando, sufrirá un proceso similar al de Judith Curry. Que también partía de los mismos presupuestos, y la misma decencia intelectual, y desde 2008 ha ido derivando hacia lo que Joe considera una posición “escéptica”.

Ah, me olvidaba. Duarte también tiene unos repasos al chiflado de Lewandowsky. El que dice que los críticos del IPCC se creen todas las conspiraciones más estrafalarias. No los he leído todavía, pero prometen.