Las relaciones entre la comunidad de matemáticos y la de espionaje son -digamos- muy especiales. En USA, al menos. Los matemáticos suelen ser buenos programadores, y sobre todo, buenos “mineros” y gestores en general de datos. Y con el crecimiento que ha tenido el uso de la informática y la cantidad de datos en manos de las agencias de espionaje, estas se han convertido desde los años 70 en uno de los sectores que más matemáticos contrata. Si no el que más. Se suele decir que la NSA es el mayor empleador de matemáticos del mundo.

Los espías contratan, encargan trabajos concretos, financian estudios científicos y esponsorizan a las asociaciones de matemáticos. Es una relación “de uña y carne”, de una forma completamente natural. Por eso es de especial interés este informe de la revista de la AMS [–>] sobre el caso Snowden:

Tiene la forma de tres piezas de opinión, de entre los socios a los que han pedido que participen porque les consideran bien informados.  Pero no han conseguido un equilibrio de opiniones a favor / en contra de lo que está haciendo la NASA.

Para buscar una discusión equilibrada que represente la variedad de opiniones, nos hemos esforzado en buscar autores que defiendan la postura de la NSA. Sin embargo, ha resultado difícil. Algunos de los que nos han rechazado puede que estén restringidos por acuerdos legales de confidencialidad.

Ya. Y resulta que todos los que han participado desde fuera de la NSA, pero en posiciones suficientemente próximas e informadas como para juzgar lo que hace esa agencia, están en contra del espionaje que nos ha revelado Snowden.

El ambiente que se desprende de lectura recuerda mucho a Los Álamos y la bomba atómica. Un entusiasmo inicial de la comunidad científica, por la urgencia de la guerra. Como el 11/S. Y después, un paulatino distanciamiento. Como Feynman, que calculaba la masa necesaria de la bomba, diciendo muchos años después: fue un mal uso de la ciencia.

Pero lo especial de esta opinión y artículos de los matemáticos va mucho más allá de las razones constitucionales y morales más o menos evidentes. Porque también tienen muchas razones técnicas en contra. Y además señalan algo de lo que el público no es demasiado consciente. La enrome relevancia de los “metadatos” para hacerte una radiografía mucho más precisa de la que podría hacer tu confesor, o tu amante.

Y saben de lo que hablan. Por ejemplo, Keith Devlin se ha pasado doce años desarrollando sistemas para que los analistas de inteligencia puedan extraer información de los metadatos.

¡Los metadatos te cuentan prácticamente todo lo que necesitas saber! De hecho, el foco de mi trabajo en NIMD [–>] era sobre el grado en el que las características contextuales de las señales (fuentes de información) juegan un papel en el conocimiento que se puede conseguir de esa señal. Me pidieron que participara en el proyecto de Veridian en NIMD precisamente para estudiar ese asunto.

Pero explica que se extrae más información cuanto más focalizados y en profundidad sean los datos de los que partes. O sea, apuntando a algo de lo que ya tengas una pista o motivo de sospecha, o a un “ambiente” concreto. Justo lo contrario de la filosofía de “pillarlo todo” de la NSA.

Lo que aprendimos de NIMD —al menos lo que yo saqué de la experiencia (no puedo hablar por todos los demás, aunque otros piensan lo  mismo)— es que los métodos y herramientas que desarrollamos podían ser un beneficio real si se utilizaban con objetivos muy concretos.

En fin, que da para mucho este breve (5 págs.) informe de tres autores. Y el resumen es que tienen un enfado muy notable, porque lo que hemos conocido de la NSA supone una salvajada moral y política, con una muy dudosa justificación técnica. Lo que a mi me lleva a pensar en cuál será el objetivo real que sí justifica la recolección y conservación masiva (sin objetivo concreto) de metadatos. Porque nadie monta “por esport” centros de datos como este de Utah.

nsa-utah

Este es el mensaje verdadero de NIMD. El uso de de las herramientas de búsqueda y análisis debe de ser estrecho y profundo, y no ancho y superficial. Apunta todas ese poder de computación a investigaciones profundas de muy probables terroristas, y así un analista de inteligencia puede obtener toda la información necesaria para iniciar una cadena ejecutiva que resulte en una acción decisiva.

Suena muy razonable. ¿Y entonces, para qué hace la NSA lo que hace? Porque lo que se desprende de los comentarios de estos matemáticos, es que todo ese gasto y recogida horizontal (masiva, no profunda) de datos, es un desperdicio de recursos. Peor; supone atascar el sistema, y hacer que no pueda funcionar su herramienta decisiva. El viejo HUMINT. Human intelligence.

Recomiendo, pues: