Esta noticia es típica del problema que representa el cuento del calentamiento gobal. Que no es el calentamiento mismo, minúsculo y muy probablemente beneficioso, sino los efectos secundarios del cuento. Si toda nuestra energía -mental y económica- en pro de la limpieza y cuidado de la naturaleza, se dirige al “problema” equivocado, quiere decir que estamos dejando abiertos todos los huecos para que los problemas de verdad metan goles a placer. Por ejemplo, si le llamas “contaminación” al gas de la vida (el CO2), y dices que va a traer el fin del mundo como lo conocemos, la consecuencia inmediata es que te dejas de preocupar por la contaminación de verdad. O por la sobre-pesca, que puede ser igual de perjudicial.

Willis Eschenbach nos trae en WUWT [–>] este estudio, recién publicado, sobre la salud de los arrecifes de coral del Caribe.

Desde hace tiempo se ha considerado que el cambio climático es el principal culpable de la degradación del coral. Aunque supone una amenaza seria por poder hacer los océanos más ácidos y provocar el blanqueamiento del coral, este estudio muestra que la clave del declive del coral en esta región ha sido la disminución del pez loro y de los erizos de mar — los principales pastadores o ramoneadores (come-hierbas, vaya) del área.

Los alarmistas del clima hacen en este asunto el habitual razonamiento de bombero torero. Hay un calentamiento (minúsculo) y un aumento del CO2 (real). El CO2 produce acidificación en el agua. Es imaginable (pero no bien medido) que el CO2 y el calor sienten mal al coral. (Y también es imaginable lo contrario, con mediciones -igualmente malas- en sentido contrario). Luego la pérdida de buena parte de coral en el Caribe se debe a nuestras emisiones de CO2.

Y así, de paso, nos olvidamos de los pequeños detalles que puede observar cualquiera que pase por los arrecifes de coral del mundo, y observe. Por ejemplo, que en las zonas deshabitadas -o incluso simplemente no “turistizadas” ni industrializadas- el coral no parece tener el menor problema. A pesar de convivir con el mismo CO2, y el mismo “calentamiento global”.

Reefs protected from overfishing, as well as other threats such as excessive coastal pollution, tourism and coastal development, are more resilient to pressures from climate change, according to the authors.

Eso está dicho de una forma bastante retorcida. No es estrictamente mentira, pero sí es muy engañoso. Porque los arrecifes que no padecen sobre-pesca, ni contaminación, ni “desarrollo” costero, no es que sean “más resistentes” al cambio climático; es que ni siquiera se han enterado. No hay ningún motivo para pensar que se estén “resistiendo” al cambio climático, y no -por ejemplo- “disfrutando” de él.

Los autores del estudio, que han recopilado datos de otros expertos en 90 sitios a lo largo de todo el Caribe, lo dicen bastante rotundamente:

La fascinante del cambio climático es que resulta una excusa para no hacer nada (con el coral).

Y se podría hacer, si nos dejamos de chorradas.

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