Yo creo Pablemos que es un invento del Arriola ese que tanto se cita. Una talentada. Y voy a largar una teoría conspirativa como una catedral. Pongámosla entre comillas. Sin creerla, pero reconociendo que sería una explicación de lo inexplicable.

¿Por qué es de repente tan famoso este fenómeno de Pablemos? Sale sin parar hasta en mi TL de Twitter, bastante cuidado. Es el único monstruito de la telebasura que sale. No conozco el nombre de ningún otro, pero de este parece que me tuviera que tragar hasta la última de las chorradas inenarrables que dice. Y son chorradas una tras otra.

¿No era suficientemenet payasa la política nacional hasta el momento? ¿No bastaba con las gracias de Mas y Rajoy, y los nuevos niños sociatas? ¿Y la verdulera catalana? ¿O, para los aficionados a tremendismo y la sangre, los etarras? Pues parece que no, alguien necesitaba a Pablemos. Y nos lo han metido hasta en la sopa.

Pablemos es un “famoso” (un monstruito de la tele). Los famosos lo son, porque salen en la tele. Y salen en la tele, porque son famosos. Quiero decir que algo debe de intervenir en el asunto quien sea el que decide quién sale en la tele. Hombre, habrá que añadirle que el fenómeno cae efectivamente en gracia al público de la telebasura. Pero se puede imaginar que si un muñeco no funciona como se esperaba, pondrán otro. Hasta encontrar el que sirve para ese papel. Pablemos. La cuestión es, ¿quen estaba antes, el muñeco, o el papel?

Pongamos:

Del terrorismo etarra, Iglesias empezó por reconocer que “ha provocado un enorme dolor en nuestro país”. Pero a continuación precisó que esa forma de violencia “tiene explicaciones políticas”, como lo demostrarían las sucesivas conversaciones mantenidas que los sucesivos gobiernos mantuvieron con representantes de la banda terrorista. Al defender la negociación como método para buscar soluciones, subrayó que “el hecho de que yo hable con el cáncer no quiere decir que esté a favor del cáncer”. [La Vanguardia –>].

Acojonante. El nazismo también tiene explicaciones políticas. Como tiene explicaciones políticas cualquier asesino que quiera resultados políticos. Y eso no es una disculpa, sino agravante. El agravante de no saber hacer política sin asesinar, como el resto de los mortales.  Pero no parece que Pablemos proponga ir corriendo a hablar con los nazis. Por eso tiene que inventar la majadería de que la “demostración” de las explicaciones políticas, reside en las reuniones de los diferentes gobiernos con representantes etarras. Que por otra parte también se reúnen con los representantes de -por ejemplo- “los mercados”, sin que eso demuestre la existencia de ninguna explicación política. O -como otro ejemplo- con los representantes de las víctimas de los asesinos etarras. ¿Esas reuniones darían una explicación política a las necesidades de las víctimas? Es imposible ser más idiota.

Bueno, sí; se puede. Tal vez Pablemos hable con el cáncer. Si él lo dice … Pero no nos importa, no se dedica al cáncer. En cambio los médicos, en vez de hablar con el cáncer, lo extirpan. Como primera medida. Y después lo envenenan – si no basta con la extirpación. Pero no tiene pinta de que Pablemos sugiera extirpación y envenenamiento de etarras, muy a pesar de usar el símil del cáncer.  O sea, sí se podía ser todavía más idiota. Pablemos es un récord total.

Lo que nos lleva al principio. ¿Quién necesitaba alguien más payaso que los de siempre; un récord absoluto de imbecilidad? Porque ese ejemplo citado no es ni remotamente un caso aislado. Es la tónica general del prodigio. ¿Quién podía necesitar un … -¡Que viene Pablemos!-? En principio, parece que alguien que quiera echar al PSOE a la marginalidad de la ultraizquierda. Obligarle a marcar esa zona, abandonando la zona principal. ¿Será susceptible la telebasura de derechas de dejarse influir por la necesidad de alguien, pongamos un Arriola, de crear un nuevo muñequito para el público menos inteligente?

Nota: Se elige al famoso Arriola por falta de fe en la capacidad de Don Teledeporte de alcanzar ese nivel de sutileza.

Pero esto es conspiranoia, como decíamos. Visto el resultado, imaginamos quién y por qué ha podido provocarlo. Casi siempre es falso. Y siempre es una forma de pensar “al revés”. Lo que pasa es que produce una sugestión que es muy difícil quitarse de encima.

Conspiranopia o no, Arriola o no, lo claro es que vamos a peor. Y a velocidades de vértigo. Rajoy; Zapatero; Mas; Madina & Sánchez; cumplen. Como payasos, esto es. Te descojonas. Pero el monstruito de la telebasura, ni esa ventaja tiene. ¡Me cago en Arriola!

Nota bis: Aunque la explicación conspiranóica difícilmente suele ser la buena, a veces ocurre. Lo que acabamos de imaginar, ya está inventado. Es lo que hizo Miterrand con Le Pen, en el lado contrario del campo. Y con un resultado de sobra conocido. Antes de la telebasura; ahí es nada.