Jesus

Un artículo de Lomborg muy interesante que, me parece, ha pasado desapercibido en España:

Entre otras cosas dice…

“El cambio climático se ha descrito como una catástrofe colosal que puede costar tanto como el 20% del PIB del mundo, aunque uan política valiente podría contarrestarlo a un coste de tan solo un 1% del PIB mundial. La realidad es la opuesta. Sabemos que el daño puede llegar, tal vez, al 2% del PIB mundial, mientras que las “políticas climáticas” podrían acabar costando más del 11%”

Quizás merezca la pena un comentario en su blog.

Comentario PM (o falta de):

Muchas gracias, Jesús. Mi problema es que nunca me he podido tomar muy en serio a los economistas. Dudo mucho de sus mediciones del presente, así que imagina la confianza que me dan sus mediciones del futuro. Y me veo obligado, moralmente, a aplicar mi propia receta de que solo puedes digerir bien el conocimiento si lo acompañas con la salsa que indique el grado de su fiabilidad contrastada.

Quiero decir que si sostengo que el valor de lo que afirman los calentólogos es muy cercano a cero, porque su capacidad de predicción (acertada) es muy cercana a cero, no creo que los economistas en general, y Lomborg en particular, estén en una situación mucho mejor. Sí es verdad que ambos conocimientos son capaces de predecir bien, y aparentan conocer, algunas partes y elementos del sistema que estudian respectivamente. Pero sobre el estado final del sistema después de un tiempo, que es lo que nos interesa, demuestran tener lo que vulgarmente se llama NPI.

La única diferencia entre calentólogos y economistas está en el consenso. Si tú fuerzas un “consenso” con mucha violencia académica y de grupo, a los que miran desde fuera les da la impresión de que se trata de algo serio. Pero el espejismo desaparece en cuanto les pides que muestren las predicciones.

En todo caso, muchas gracias. Has hecho bien en traerlo. Sobro todo porque yo no lo hubiera puesto, y lo mismo que te interesa a ti, les interesará a otros.  No dudes en hacerlo cada vez que te parezca adecuado. Mi opinión sobre lo que merece la pena poner no vale más que la tuya.