Se me había escapado. Ayer vi en un artículo sobre Edward Sonwden (@free_snowden) que Glenn Greenwald (@ggreenwald) ha escrito un libro contando el caso.

No lo he leído entero todavía. Como una quinta parte o así. Suficiente para señalarlo y recomendarlo.

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En Amazon, por siete euros y pico. Que todavía me parece un poco carillo para una novela de espías y conspiración política, aunque sea tan buena como esta. Pero, joé, que esto además de un relato muy novelesco, es realidad, y es actualidad, y es historia. Lo compré sin mirar. Y no me arrepiento, a pesar de que me parece mucho menos cómodo leer un libro en la aplicación de Amazon / Kindle, que en cualquiera de las de leer epubs.

Apasionante la historia que cuenta. Que sí, sabemos más o menos por encima, pero muchos detalles son jugosos, y son importantes. Y también hay mucho que yo no sabía, a pesar de haber seguido el caso con atención.

Por ejemplo, nunca entendí lo de que se fuera a Hong Kong, y “hablara” estando allí. Y siempre me quedé con la idea de que Snowden era un pringadillo en la parte baja de la escala de la comunidad de cyber-espionaje, que había tenido acceso a tanto material ya fuera por casualidad, ya fuera por cierto descontrol interno. Y que lo hacía desde fuera; desde una empresa subcontratada. Idea a la que ayuda su imagen juvenil y su ingenuidad política. Pero es una idea que también está impulsada por la propagande del gobierno USA. Siempre es menos grave que se rebote un tío poco relevante.

Pero no tiene nada que ver. Snowden es ex NSA, y ex CIA. Y de nivel. Y se cambió a a una empresa subcontratada, por menos sueldo, precisamente para tener acceso a una parte del material que le faltaba. Y que era importante para dar una información completa al público.

Lo que me parece tal vez mas apasionante es que se trata de una operación muy pensada, muy bien organizada, y de no corto plazo. Pero organizada individualmente. No sé, imagina un espía que trabaja de “free-lance” para una potencia extranjera, solo que la potencia no es extranjera, y es … ¡el público!

Si se piensa, no es tan raro. Después del 11-S hubo un “boom” de espionaje por parte de un estado que ya no se puede no llamar policial. Y ese “boom” necesitaba manos; muchas manos. ¿De dónde iban a sacar de maner inmediata gente preparada para manejar esa multiplicación de sistemas informáticos de espionaje masivo? Inevitablemente, de una generación que ha nacido en internet, para la que la libertad de expresión y la privacidad en la red son una cuestión moral clave. Estaban fabricando una bomba de relojería, y la potencia extranjera no eran los ruskis, sino los frikis de internet. O sea, Snowden.

¿Snowden es un epía o un informante (whistleblower)? Es las dos cosas, y no hay ninguna incompatibilidad. Es un espía como la copa de un pino. Estuvo muchísimo tiempo organizando y llevando a cabo una operación compleja para acceder a información secreta. Engañando conscientemente a las organizaciones a las que pertenecía. Eso es un espía. Pero resulta que no espiaba para “el enemigo”, sino que espiaba para la gente. O sea, para ti. Para que te enteres. Y eso es un informante en su máxima expresión. Y de paso, un héroe moderno que a los novelistas no se les había ocurrido. La realidad superando a la ficción.

Cito de memoria, pero creo que bastante exacto:

Lo que me preocupaba es ser parte de la última generación que conociera una internet libre.

La última, y la primera nativa, macho.

Pero leer No palce to hide no es solo un disfrute de novela emocionante ,y un baño de realidad. También es una cuestión moral. Porque tarde o temprano tendremos que decidir si vamos a hacer algo al respecto, o no. Y en su caso, qué.

Yo de vosotros, no me lo perdería.