Francisco

En el último artículo de Paul Craig Roberts, aparecido hoy, dice en el primer párrafo que Moscú ha dejado de contestar las llamadas de Washington.

Al parecer es cierto. Resultados búsqueda:

No me pinta nada bien todo esto.

En lo concerniente a Ucrania, la prensa en Europa, especialmente en España, parece como si estuviera dirigida por un departamento de estricta censura-ficción para tiempos de guerra caliente. Como ejemplo compensatorio de la perspectiva del otro lado, brisa refrescante, va aquí la traducción de selecciones de este artículo.

Este autor, que hace dos o tres décadas fue coeditor del Wall Street Journal, con la circunspección necesaria para desempeñar ese cargo, ha ido perdiendo poco a poco el recato a manos de la Indignación ante las políticas de Washinton en los últimos años, y sus escritos reflejan cada vez más enojo.  Algunos dirán que despotrica con demasiada intensidad. Bien podría ser, pero también hay diarios supuestamente serios como El País, por ejemplo, que despotrican bastante más y sobre todo con muchísima más insidia sobre este tema.

Que Moscú haya dejado de contestar al teléfono, como indica Roberts, es algo que he visto mencionado en otros sitios. También salió hace unos días en toda la prensa rusa que Putin ha prohibido los viajes al extranjero a todos los funcionarios de organismos de seguridad rusos. Y ayer en Alemania se decía que Rusia ha cerrado su territorio a la OTAN. No he podido confirmar esto, pero sería un enorme rompedero de cabeza porque las líneas de abastecimiento de la OTAN en Afganistán pasan por Rusia desde que el paso por Pakistán se hiciera cada vez más inseguro y sujeto a arma de negociaciones del gobierno paquistaní.

Aquí van algunos párrafos del artículo de Roberts.

[…]Hartos ya de oír las amenazas sin sentido de Washington, en Moscú han dejado de aceptar llamadas telefónicas de Obama y de los miembros de su administración. […]

[…] Está claro que Washington no tiene ninguna intención de resolver nada con el gobierno ruso, y esta conclusión es inevitable al examinar las exigencias de Washington.Lo que pide Washington es que el gobierno ruso deje en la estacada a toda la población insumisa del este y sur de Ucrania, y que fuerce a esa población a someterse al gobierno que Washington ha instalado en Kiev.Además, Washington pide que Rusia repudie la reintegración de Crimea, y que entregue Crimea a Washington para que el plan original de expulsar a los rusos de su base naval en el Mar Negro pueda llevarse a cabo.

Dicho de otra forma, quieren que Rusia recomponga los platos rotos de este cuento y que se los entregue a Washington.

Esta exigencia es tan fantástica que supera el significado de la arrogancia.Washington le está diciendo a Putin:“Mira, nos salió muy mal la operación de pillaje en vuestro patio trasero.Quiero que arregles esto y que hagas lo necesario para facilitarnos la instalación de la amenaza estratégica que pensábamos poner en vuestro patio trasero”.

Los medios occidentales de comunicación prostitutiva y los estados-marioneta dirigidos por Washington en Europa, apoyan estas fantásticas exigencias.En consecuencia, los líderes rusos han perdido completamente la confianza en la palabra y las intenciones de Occidente, y es así como empiezan las guerras.

Los políticos europeos están poniendo a sus propios países en un gran peligro. ¿Qué ganan con ello?¿Están siendo chantajeados estos políticos? ¿Amenazados? ¿Sobornados? ¿O es que simplemente están tan acostumbrados a seguir las instrucciones de Washington que no saben hacer ninguna otra cosa?¿Cuáles son las ventajas de una confrontación con Rusia para Alemania, Reino Unido y Francia? […]

Original en inglés, en la web del autor: