Solo hay que sumar.

1) Newsweek Exclusive: Yulia Tymoshenko on How to Counter Putin.

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2) New York Times: What Putin really wants, by Rusland Pukhov.

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No va a haber ninguna guerra, ni crisis, ni vainas. Crimea va a seguir siendo nominalmente parte de Ucrania, pero en realidad será un protectorado ruso. Aksyonov, primer ministro de Crimea de ocasión, propone un referéndum en el que se pregunte: “The Autonomous Republic of Crimea has a state independence and is part of Ukraine on the basis of treaties and agreements“. Sí/No. O sea, sí. En 1994 Meshkov, separatista crimeo, sacó el 73% de los votos [–>].  Y Sebastopol será como una especie de Guantánamo.

Los nacionalistas ucranianos tendrán que rebajar un poco la tensión. Ya han abandonado la amenaza de disminuir la autonomía de la región “rebelde”. Y su presidente Turchynov ha anunciado su intención de vetar la nueva ley salvaje que suprime todo estatus de lengua oficial al idioma ruso.

ucrania-lenguas-y-pollosEl mapa parece indicar que lo que pasaba (y pasa) en Kiev no es representativo de lo que pasa en toda Ucrania. Y no hay que olvidar que el parlamento llegó a un pacto muy amplio de convocar nuevas elecciones, y de volver a la constitución de 2004. Y que fue la negativa de la revuelta de Maidan la que precipitó la caída del gobierno.

Los de Maidan dejaron muy claro que Tymoshenko no les representaba. Ni ninguno de los partidos del parlamento. Lo que está por ver es a cuántos representan ellos.

Tampoco ha sido muy normal lo de la invasión de Crimea.  Perdón, el surgimiento de la nada de las “fuerzas de autodefensa”. Por muy fuerzas de élite que sean, esa operación sin un solo disparo es imposible de creer. Porque necesita, además, la colaboración de la otra parte. -¿Oiga, oiga, es el enemigo?- que diría Gila. No solo no han disparado un tiro los rusos; tampoco los ucranianos. No digo que sea un pacto por escrito. Pero como comentaban en Twitter los periodistas españoles que andaban por ahí, aquello no olía a guerra ni a crisis, ni de lejos. Afortunadamente.

Así que tenemos una guerra que nadie quiere, y que nadie propone. Y una discusión cuyos términos no están claros, pero cuyas partidas de base no parecen de ningún modo incompatibles. Putin prácticamente ya tiene lo que quiere. Sin un tiro. Y sabe la estrategia y los medios para lo que le falta. Y parte de los medios los pondrán, además, USA y la UE. Pasta. USA calderilla; y los de siempre, un montón. O sea, tú. El resto, gas ruso barato para Ucrania. Y tan amigos. Solo falta que los nuevos gobernantes sean un poco menos ladrones, o más disimulados; y menos bestias.

¿Y Obamo del cotarro? Hmmm …, problemas de imagen.

obama-es-el-reyOlvidemos Ucrania. Ya ha pasado. Ahora habrá meses y meses de conversaciones a mil bandas, donde tendrán gran protagonismo y orquestas los occcidentales. Y “encontrarán” la solución que Putin y Tymoshenko ya saben.

Siguiente foco, Venezuela.