Anna Grau (@annagrauarias) es una periodista y escritora bien interesante, y que ha bregado en las más variadas cuadras [–>]. La última, ABC. Donde veo que toma cafés – en el mejor sentido de la palabra, y más periodístico. Para enterarse de lo que hay. De las liebres que pasan; más a saltos, o más subterráneas. Las subterráneas cotizan más; hay que tener mejor vista.

Según nos cuenta, el último café lo ha debido tomar con un Recurso de Amparo del que ya tenéis puntual y triste noticia.

Recurso Octavio

O tal vez no tan triste, si resulta que quedan ojos para verlo, y plumas para contarlo. Por ejemplo, en ABC, en Piensa lo peor.

Me tomo un café en el Ateneo con Juan Espino y Paco Maganto, dos individuos políticamente belicosos que me cuentan su aventura a lomos de un recurso de amparo que presentaron ante el Tribunal Constitucional contra la famosa declaración de soberanía del Parlamento autonómico de Cataluña. Su punto de partida, de tan simple, era casi diáfano: si nos creemos lo que dice la Constitución de que la soberanía reside en el pueblo español en su totalidad, cualquier amago de soberanía parcial, así sea sin rango o intención de ley, atenta, o lo pretende, contra los derechos fundamentales de cualquier titular de la soberanía total. Armados de este razonamiento recurrieron al TC, que no les hizo mayor caso, alegando que la declaración de marras ya estaba recurrida por el gobierno español siguiendo los cauces reglamentarios y que en todo caso ellos, como ciudadanos de a pie, no podían tirar de amparo en un caso así. Que esa prerrogativa correspondía en exclusiva a los diputados.

De lo que se desprende que Grau también sabe resumir con claridad un asunto bastante lioso. La única puntualización que me atrevería a hacer, si acaso, sería sobre lo “caldeado” del ambiente. En mi opinión se trata más apariencia, dramatización, que de temperatura real. Espectáculo, por así decir. Porque para calentarse hace falta tener esperanza. Y de eso no creo que quede nada en el almacén. Pero si te meten en el circo de los payasos, the show must go on. Y al menos, divertirse, ¿no? A ver si la diversión va a ser también exclusiva de los parlamentarios, como la soberanía. 😉

En fin, que gracias a Anna Grau. Y a los autores / embajadores / difusores de la criatura. Informada queda la plaza. Y la recomendación, hecha:

Seguiremos ese blog en ABC, creo yo.