Like the circles that you find in the tree-rings of your mind.

No puedo evitarlo. Hay que señalarlo. ¿Alguien ha visto nunca algo así en una respuesta a una demanda judicial? Pero tienen que darse demasiadas circunstancias improbables. La primera, prescindir de los abogados, para poder hacer el gamberro sutil a gusto. Y luego, que se trate de los cafres del cambio climático, y de la libertad de expresión.

Los “tree-rings of your mind” (anillos de árboles de tu mente) es una alusión directa a Michael E. Mann, y sus reconstrucciones fraudulentas o no fraudulentas, pero definitivamente quiméricas, de la temperatura de los últimos mil años. Y la discusión es el uso de las demandas de protección del honor como sistema de ataque a la libertad de expresión.

En USA le llaman SLAPP (strategic lawsuit against public participation). Wikipedia traduce:

Un pleito estratégico contra la participación pública es un pleito cuya intención es la intimidación y silenciamiento de los críticos ante el costo de una defensa legal hasta que abandonen su oposición o crítica.1 Ganar la demanda no es necesariamente la intención de la persona que presenta dicho pleito. Las metas del demandante se realizan si la parte demandada sucumbe al miedo, la intimidación, el total de los costes legales o simplemente se agota y abandona la crítica. Estos pleitos también pueden intimidar a otros de participar en el debate. [–>]

La historia es que el científico del calentamiento global Michael E. Mann demandó a dos periodistas y a una revista, por calificar de “fraude científico” su obra más conocida. El famoso “palo de hockey” de Mann. Y todo empezó como es costumbre dentro del sistema judicial USA. Los demandados rechazaron la acuación, e iniciaron las maniobras judiciales a través de un equipo de abogados de postín, y medio millón de dólares en un pispás. Medio millón, para fintas, contra-fintas, retrasos y zarandajas.

Y al final a Steyn se le han hinchado las narices, se ha separado del equipo de sus compañeros demandados, y ha prescindido de los abogados. Explicando que no quiere ni fintas ni retrasos. Que se trata de un caso de libertad de expresión, y que Mann, generosamente financiado por el mundo ecologista, lo que quiere es un proceso infinito sin juicio final, que arruine a los demandados y sirva de ejemplo para cortar a otros críticos. Que quiere llegar al juicio y a la prueba cuanto antes. Y que no necesita abogados para eso.

Como imprudencia, guapa. Como valentía, sin precedentes. Y como chulada, ha pasado al contraataque.  Alega que Mann es un “abusador de litigios” (¿querulante?), mostrando dos querellas anteriores de Mann por el mismo motivo, y sin resultados. Y pidiendo 10 millones de dólares a Mann. Cinco, como mínimo, por los gastos y putadas en las que va a incurrir. Y otros cinco como “acción punitiva”. Porque está atacando la libertad de expresión, con un juicio sin sentido.

La respuesta a la demanda es un escrito apasionante. La primera parte es peñazo, porque es la respuesta punto por punto a las acusaciones. Aunque tiene perlas como la que me han motivado a comentarlo:

Denies the allegations in Paragraph One-Hundred-And-Eleven of the Amended Complaint, and feels Plaintiff is going round like a circle in a spiral, like a wheel within a wheel, like the circles that you find in the tree-rings of your mind.

Alucina. Y a partir del párrafo 130 (están numerados) empieza el contraataque, y es una maravilla. Yo apuesto a que Mark Steyn nunca se lo ha pasado mejor escribiendo.

En teoría, y fuera del mundo judicial, la defensa debería de ser fácil. Todo lo que tiene que demostrar es que (1) no le consta que el “palo de hockey” no sea un fraude científico” (no hay mala fe ni ánimo de mentir); y que (2) un periodista razonable, con una diligencia razonable, puede pensar que se trata de un fraude científico.

Y el contraataque debría de ser más difícil, pero tiene unos cuántos puntos. Puede demostrar los innumerables rechazos de  Mann a entregar sus datos y métodos para que se puedan juzgar sus trabajos. Ya ha demostrado que se las da de Premio Nobel (en un escrito judicial) sin serlo. Puede demostrar que Mann mismo insulta y deshonra a sus colegas cuando no están de acuerdo con él. Por ejemplo, a Judith Curry -en Twitter- le llamaba “serial climate misinformer” y “antiscience”. Y puede demostrar que la táctica inveterada de Mann es evitar el debate, y atacar al que lo propicia. Que es justo lo que está haciendo en este caso. ¿Le servirá para sacarle 10 millones?

Hasta cita a Shakespeare, con un par:

Plaintiff has engaged in serial misrepresentation and false claims to authority, including (in his original Complaint against Defendant Steyn) purporting to be a Nobel Laureate and (in his current Complaint and elsewhere) purporting to have been exonerated by multiple investigations and by fellow scientists who have, in fact, pronounced Mann and his work “inappropriate”, “exaggerated”, “non-robust” and his defense of it “incorrect”. There is a smell to the hockey stick that, in Lady Macbeth’s words, “all the perfumes of Arabia will not sweeten” – nor all the investigations. And so Dr Mann has determined to sue it into respectability.

En resumen. Nunca se me hubiera ocurrido que un escrito judicial (una contra-demanda) pudiera ser literatura apasionante. Y por eso os lo pongo. Ah, y el asunto tiene muchas, muchas vueltas. Se puden seguir en estos enlaces:

Mark Steyn:

Bishop Hill:

WUWT:

Steve Mckintyre:

Lucia: