Hay mucho cafre despendolado con la cosa de la infanta judicial. Se les ha atascado la frase del rey: “todos somos iguales ante la ley”. A don Juan Carlos solo se le olvidó añadir: … menos el rey, y unos 3.000 parlamentarios y parlamentaritos aforados. Y menos Botín, afamado doctrinógeno.

O sea que es mentira que todos seamos iguales ante la ley. Pero es que, además, los cafres están que trinan porque no pueden ver una grabación del acto judicial de marras. ¿Y dónde pone que una instrucción penal sea un acto público? No es el juicio. Y si se suele grabar, será por ayuda del juez, el fiscal, y los abogados de las partes. Pero no para solaz de la chusma. El divertimento del populacho no es parte de la justicia

-El juez nos ha hurtado el vídeo -, proclama en las ondas Jiménez Losantos. Aparentemente, el rey de los cafres en esta ocasión. Y continúa el argumento con un -¿y no dicen que somos todos iguales?

Alucina, vecina. Como somos todos iguales, el rey es rey; y Federico JL no es infante, ni Alteza Real, ni leches. O sea, que no somos todos iguales.

– Y le llamaba señora. ¿A cuántos imputados le llama señora el juez Castro?

 Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre:

1. Los hijos del Rey que no tengan la condición de Príncipe o Princesa de Asturias y los hijos de este Príncipe o Princesa serán Infantes de España y recibirán el tratamiento de Alteza Real. Sus consortes, mientras lo sean o permanezcan viudos, tendrán el tratamiento y honores que el Rey, por vía de gracia, les conceda en uso de la facultad que le atribuye el apartado f) del artículo 62 de la Constitución.

Así que, para estupor de periodistas desinformados, el juez Castro le redujo el tratamiento que tiene por ley. Que por otra parte es una reglamentación lógica. No es obligatorio tener una monarquía, y se puede discutir. Pero si la tienes, lo que es absurdo es que una ex-presidentita de la Comunidad de Madrid declare ante el juez por escrito, y desde su casa, y a una Infanta de España la conviertan en un circo mediático, y pim, pam , pum. Entre otras cosas porque si se supone que la institución es un símbolo, lo que simboliza es la nación; el todo; a todos nosotros. Y faltarle al respeto es faltarle al respeto a lo que simboliza, y convertirte en una carcajada internacional.

Claro que las personas que encarnan provisionalmente el símbolo pueden salir ranas. Y hasta tal vez no poco manguis, como el resto de los españoles. Y habrá que corregirlo. O incluso -en su caso- suprimirlo. Si encuentras algo mejor. Pero mientras tanto, ¿sería demasiado pedir que dejemos de echarnos mierda encima? A los reyes, o los decapitas (es metáfora), o los respetas. No hay intermedios. Precisamente porque no son iguales. No los pones ahí para que sean iguales. Si quieres iguales, usas otra cosa. Obamas, o lo que te dé la gana; pero reyes, no. O estás a setas, o estás a rolex. O eres serio, o eres cafre.

¡Joder, que tenemos etarras aforados!