Ninguna broma. No creo que sea por un ataque de amor repentino a los derechos civiles, pero -por lo que sea- ahí está. Una campaña de Google, Facebook, Apple, Microsoft, Twitter, Yahoo, LinkedIn y AOL, contra la vigilancia masiva del gobierno USA en internet.

efecto-snowden Cierto que no citan directamente al gobierno Obama ni a la NSA. Y además, alguien podría preguntarles qué habían hecho hasta el momento para resistir esos abusos – aparte de abrirse de patas muy sonrientes. Pero nadie lo interpreta de otra forma.  De cinco puntos (principios) que proponen, los tres primeros están diseñados para describir el atropello Obama / NSA.

efecto-snowden-2Se pueden clicar ambos para llegar a los artículos originales.

Lo interesante es … ¿por qué? ¿Por qué ahora, después de estar más callados que una estatua? Como resulta evidente que no puede ser por convicción (eso no le ocurre a ocho gigantes el mismo día), no hay duda de que debe de tratarse de conveniencia. Y es muy indicativo que les parezca conveniente lanzarse a una campaña por todo lo alto, con una carta abierta a Obama y a los congresistas, y una versión más breve en forma de anuncio a página completa, en la edición de hoy del New York Times y otros periódicos especializados en la política nacional como el Washington Post, Politico, Roll Call y The Hill. Además de la web de la campaña, enlazada arriba. Debe querer decir que han visto un cambio de aires, de ambiente, y tal vez les empieza a parecer resbaladiza la posición del gobierno y la NSA. Resbaladiza, o impresentable. Y en cualquier caso, delicada para sus garbanzos.

Brad Smith, capo de Microsoft, en el artículo enlazado del WSJ:

“People won’t use technology they don’t trust,” Smith said. “Governments have put this trust at risk, and governments need to help restore it.”

Y no disimulan. Dejan claro en el anuncio que pubican hoy que se trata del caso Snowden.

“This summer’s revelations highlighted the urgent need to reform government surveillance practices worldwide.”  “The balance in many countries has tipped too far in favor of the state and away from the rights of the individual­­–rights that are enshrined in our Constitution.”

Para estupor de Tertsch.

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Pues parece que ahora los grandes de internet no opinan -como Hermann- que Greenwald “trafica” con información, sino que cumple con la función de un periodista. Informar. Y que no pone en peligro la seguridad occidental, sino que defiende nuestros derechos civiles.

Pero está claro que ese era el camino. No se podía esperar que la política -y los políticos- desficieran este entuerto. Tampoco la prensa. Siempre hay Hermanns que destrozan la buena labor de sus pocos compañeros que se portan como periodistas de verdad. El úncio posible talón de aquiles eran las mismas empresas que estaban (y están) proporcionando los datos a la NSA. Asustarles, haciéndoles pensar que la peña podría empezar a preocuarse por buscar soluciones tecnológicas más decentes y seguras. Y para eso ni siquiera hace falta presentar una alternativa verosímil. Basta con sugerir que se puede crear el ambiente necesario para buscarla. Saben muy bien que si arranca esa ola, y coge fuerza, luego ya nadie puede estar seguro de poderla parar.

A Snowden y Greenwald, y Wikileaks, claro, con agradecimiento. Sin ellos no hubiera ocurrido. O al menos, no ahora.