Octavio

Albert Rivera nos ha retado a  formar parte de una conjura y para ello nos ha ofrecido un acuerdo de mínimos, porque para mí eso es el manifiesto y los discursos que he escuchado.

¿Cuál es mi opinión? Considero  que la formulación de esos mínimos  no solucionan mucho pero ayudan,  por poner un  ejemplo… las listas abierta “per se”  no significan ningún avance… ¿a qué nos referimos, a listas abiertas en los proceso internos de los  partidos? ¿A listas abiertas en las elecciones? ¿A ambas cosas?   Solo si las “listas abiertas”  son precedidas de primarias,  abiertas a los ciudadanos interesados a participar en ellas pueden ser una buena solución,  en cualquier caso, la elección directa del representante en circunscripción única…es mejor. 

Pero para aquellas no se necesita cambiar la Constitución… y para estas últimas sí.

Querer cambiar la Constitución es una aspiración legítima a la que no renuncio…. y no lo hago, porque las soluciones mínimas son placebos,  no remedios efectivos, pero eso no significa no respetar la Carta Magna sino apelar a ella misma para cambiarla.

De lo oído allí, el sectarismo ideológico puede ser combatido con cultura y educación… la educación podemos mejorarla sin sectarismo y con  “mucha” cultura, pero ambas cosas y además, acabar con la Partidocracia, el problema  territorial, y  la corrupción institucional son imposibles sin cambiar la Constitución; la politización de la justicia y la separación de poderes no se consigue sin cambiar la Constitución.

¿Y entonces porque apoyo ese acuerdo? Pues en este caso, por los sujetos no por el objeto. Y cuando digo los sujetos no me refiero a los que hoy han estado en el estrado, que también,  sino a la marea de “interés” que tenían enfrente, en la sala contigua, en la calle, en las redes.

Porque ese acuerdo de mínimos, el objeto,  es un “deja vu” mil veces repetido pero no por reiterado hemos avanzados unos milímetros en su consecución.

Nada se ha conseguido hasta ahora,  ni lo más  mínimo…. y en la sala había interés  real por que esta vez se consiga algo, hay interés real por hacer algo.

Y ese interés de los sujetos en que se consiga lo acordado,  cuando  se enfrente a la realidad que cambios nimios no sirven , será el que nos lleve a luchar por cotas mayores, no por convencimiento previo de que sin tales nada es posible , convencimiento que solo algunos tenemos sino por lo imparable del proceso regenerador  una vez  que se ponga en marcha si se hace de manera seria.  Sucesos nimios  producen resultados revolucionarios cuando se dan las condiciones y   el momento justo.

Lo he comentado alguna vez,  no me veréis hacer bandera de la república cuando tantas veces me he confesado republicano, pero es por el mismo motivo…porque sé,  que un proceso auténticamente democratizador la república es resultado no objetivo.

En este caso ocurre lo mismo,  en las actuales circunstancias a los que se enfrenta la Nación, la conjura del Goya es un objetivo mínimo , pero el resultado, una vez puesto en “movimiento” el proceso… es impredecible.