Es que el título estaba ocupado.

Recordemos muy rápido.

– A Zougam lo detuvieron por vender la tarjeta que apareció en la mochila de Vallecas.

– Y lo condenaron porque le vieron en los trenes antes de que estallaran. En diferentes trenes al mismo tiempo, pero Bermúdez decidió que unos testimonios eran guay, y otros ful, y así no había contradicción.

* La justicia ha aceptado la denuncia por falso testimonio de las testigas guay de Bermúdez, porque hay motivos para sospecharlo. Los mismos motivos que cuando Bermúdez decidió que eran chupi.

* La justicia acaba de ordenar que se tome declaración al socio de Zougam que realmente vendió las tarjetas. Bermúdez no necesitaba tal expediente, y ahora se cnsidera que eso pudo producir indefensión.

Tiene guasa. Zougam no vendió la tarjeta, pero sí se encargo de atender la protesta de El Chino, al día siguiente, porque le habían timado con los saldos. ¿Es imaginable unos terroristas que van a hacer el 11-M, negociando y timándose entre sí con unas putas tarjetas de pre-pago?

O sea, las dos claves del proceso y condena de Zougam están en cuestión. Pero Zougam es el único detenido por poner bombas el 11-M. Mientras España mira para otra parte. Probablemente son pocos los españoles que sepan quién es Zougam. La vergüenza nacional. La mayor, quiero decir.

Mejor comprar El Mundo, que si no quiebra. Y dejaríamos de divertirnos con Ruiz de Elvira.

Por seguir recordando, otras entradas de a serie.