No parece ser ninguna broma. Hasta el caso de Ladar Levison, que aparentemente ha preferido cerrar su servicio de email seguro -Lavabit [–>]- antes de entregar datos propiedad de sus clientes a los servicios de espionaje, sospecho que poca gente se daba cuenta de las implicaciones de las ahora ya famosas National Security Letters [–>]. Desarrolladas a partir de la Patriot Act, diferencia de una orden o citación judicial, estas órdenes son de agencias gubernamentales -principalmente el FBI-, e implican la obligación para el que las recibe de mantenerlas en secreto. Además de entregar los datos que se pidan. En teoría, son tan secretas, que no se puede ni acudir a un juez a impugnarlo. Afortunadamente parece que no todos los jueces están de acuerdo  con eso.

De 2003 a 2006 el FBI ha ejecutado 192.499 de estas cartas. Y debe seguir haciéndolo, porque cabe imaginar que Ladar Levison recibió una de ellas, justo antes de decidir cerrar su negocio de email. Se supone que para no entregar datos. El siguiente vídeo es una entrevista con él. Lo de “se supone” y “cabe imaginar” es porque no puede responder a preguntas tan elementales como ¿qué le pedía la NSA?, o sobre si ha recibido una National Security Letter. Le acompaña su abogado en la entrevista, para asegurarse que no dice ni una sola palabra de más.

Lo más importante, tal vez, es cuando aclara que en estos diez años había recibido un buen puñado de órdenes judiciales respecto a datos de sus clientes, y nunca había puesto la menor pega. Ni se le pasaba por la cabeza. Con juez de por medio, ya no es cosa tuya. Pero, ¿una simple orden del puto gobierno? Ladar prefirió cerrar. Y tampoco va de héroe. Explica que el héroe es Snowden, que ha dejado atrás su vida, no precisamente mala. Pero que si tienes un negocio de email seguro, un nicho concreto, y te abres de patas porque el gobierno te lo exige, el negocio deja de tener cualquier sentido. Vaya, que no pensó que tuviera otra opción.

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Es seguro que este caso ha salido a la palestra mediática porque Lavabit era el proveedor de email de Edward Snowden. Otra que le debemos. Y lo importante es saber que hay decenas de miles de casos más.

El siguiente vídeo presenta dos casos más. Tienen en común con el de Lavabit que son (creo) los tres únicos casos en que los receptores de una National Security Letter han demandado al gobierno. Y son casos absolutamente kafkianos.

Nicholas Merrill [–>] fue el primero en demandar al FBI. En 2004. Tiempo después, en medio del proceso judicial, la agencia de espías decidió que ya no le interesaba la información que reclamaba. Y retiró la exigencia. Pero no la “mordaza legal”. Y Merrill tuvo que hacer la demanda con un nombre supuesto, John Doe (Juan Nadie), y a través de la  American Civil Liberties Union y la New York Civil Liberties Union. Ni siquiera le dejaban asistir a su propio juicio, porque si le reconocían era levantar parte del secreto. Le ponían verlo desde otro sitio, por un circuito cerrado de televisión.

También entrevistan al segundo que puso una demanda. George Christian, uno de cuatro libreros de Connecticut que fueron colectivamente a juico contra el FBI. También como John Doe (Juan Nadie). Les pedían listados de clientes de las librerías, y listados de lo que leían.

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Estas son las cosas que nos estamos jugando, sin enterarnos demasiado.