Ay, perdón, Antton. Esta mañana lo he leído y contestado con prisas, en medio del curro, y he perdido algún detalle de interés.

El euskera es marginal. Sí, los euskara-dunes somos marginales (Fíjate que ya ni te pregunto el porqué) Bien. “Arrazoirik ez dugu, gutxi geralako?”, se preguntaba el otro. ¿Porque seamos marginales no tenemos derecho a reivindicarNOS? Aún nos queda algo de autoestima, aunque muy erosionada. (Autoestima no es un concepto racional, lo sé; pero es algo que se SIENTE, y su falta, duele; o por su falta, duele casi todo),

No se me ocurre nada de lo que yo haya dicho, de lo que se pueda desprender, ni remotamente, la posibilidad de que los euscaldunes no se puedan reivindicar. Ni nadie. Reivindicar es reclamar algo a lo que se cree tener derecho (una autoría, una propiedad), o argumentar en favor de algo. ¿Alguna posibilidad de que yo haya sugerido coartar el uso libre del vascuence, o su propaganda? Hmmm … depende.

¿Uso libre? El totalitario tiene una idea extraña de la libertad. Como para él, el sujeto nunca son las personas, sino el “todo” de sus amores, nunca piensa en la libertad de las personas, sino en la de esas formidables construcciones mentales suyas. Una sociedad, un pueblo, una nación, una lengua, una cultura, una etnia, la abuela andando en bicicleta. Y entonces, la libertad consiste en el exacto contrario de la libertad, según la entiende la parte no totalitaria del orbe. Se convierte en el permiso para quitar la libertad a las personas, en nombre del prodigio. Y así, “libre uso”, supone que el que no quiere usar esa lengua de ninguna de las maneras, ni mucho menos aprenderla, tiene que hacerlo, para que el pueblo, la etnia, la caraba, puedan libremente usarla … con el que no quería usarla. O sea, “libre uso” se convierte en “uso obligado”. ¿No es acojonante?

A veces no usan el pueblo elegido como prodigio, sino un mandamiento divino. Por ejemplo, e l – v a s c  u e n c e – d e b e – d e – “s a l v a r s e”, y nosotros somos sus indignos servidores. Pero, eso sí, en completa libertad. La libertad de que te obliguen a aprenderlo, y usen toneladas de tu dinero en campañas permanentes de “concienciación” para que lo uses, cuando resulta que ya tienes un criterio sobradamente formado. Se le puede llamar “reivindicar”, sí. Pero la gente que habla por derecho pensaría en términos muy distintos.

Hay una posible injusticia. Tú no has expresado esos argumentos. Los estoy cogiendo (y puedo traer citas) de un notable asno llamado Pachi Baztarrica, que se dedica a la cosa desde la administración.

¿Esa es tu idea de la reivindicación del euscaldún? Pues entonces, ¡claro que estoy en contra! Pero por los exactos mismos motivos por los que estaba en contra de Franco, que tenía una idea completamente similar de “reivindicar” y de “libertad”. No creas que es nada fácil de entender que no nos comprendan un rechazo, que es precisamente el mismo rechazo que teníamos hacia el maldito dictador.

¿Abstracciones demasiado elevadas? ¡No jodas!

Vascuence por saco