Pensé que el caso de Snowden iba a ser importante. Lo esperaba. Al principio, parecía que la gente más bien pasaba.  Los de izquierdas, porque Obama es de izquierdas, y los de derechas, porque son como Hermann Tertsch [–>]. Pero queda esperanza.

Déjame preguntarte algo muy simple. ¿Te preocupa que el gobierno nos espíe? Hace treinta años, el simple hecho de hacer esta pregunta sería un escándalo. Si viviste el Watergate, si leíste el informe del comité Church, conoces los efectos de un gobierno sin control.

El gobierno se está aprovechando de nuestra amnesia. No establecimos la cuarta enmienda para proteger a los que tienen algo que ocultar. Establecimos esa ley, que prohíbe los registros generales y la vigilancia sin límites, porque sabíamos muy bien el coste de un gobierno que no tiene que dar explicaciones.

La cuestión no es si tienes algo que ocultar. La cuestión es si nosotros controlamos al gobierno, o si el gobierno nos controla a nosotros. Recuerda que esta lucha es parte de los que somos. Esta nación nació en una rebelión, porque el gobierno británico estaba ejerciendo demasiado control sobre los americanos. Nos liberamos, y creamos un sistema de gobierno pensado para proteger la libertad. La historia de nuestra nación es una lucha constante para seguir sosteniendo este valor.

Nos encontramos en uno de los momentos de esa lucha. Filtraciones recientes nos han permitido un vistazo a la máquina de vigilancia del gobierno.  Una máquina que está acabando con la libertad.  Si esto te preocupa, y debería, necesitas contactar con tus representantes en el congreso, ahora. Pídeles que acaben con esa vigilancia. Yo no me voy a quedar sentado si esa máquina de vigilancia de la NSA acaba con nuestras libertades. Tú tampoco debieras hacerlo.

Puede que no simpatices con Oliver Stone, si tiendes a ser defensor de la libertad. Ciertamente, se ha hinchado a defender liberticidas (y asesinos, etc). Pero cuando tiene razón, tiene razón.

Por su parte, Edward Snowden ha aparecido en público por primera vez desde que salió de Obamalandia. Ha hecho una declaración en una reunión con organizaciones activistas de derechos civiles.

Hola. Mi nombre es Ed Snowden. Hace poco más de un mes tenía una familia, una casa en el paraíso, y vivía con gran comodidad. También tenía la capacidad de buscar, encontrar, y leer tus comunicaciones, sin ningún permiso judicial. Las comunicaciones de cualquiera, en cualquier momento. Es el poder de cambiar el destino de la gente.

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Mi apuesta personal es que la preparación de Snowden, su cultura política y general, es notablemente deficiente. Y que su fama y posición actual se le van a subir a la cabeza, y va a empezar a decir chorradas. Algunas ya está diciendo a través de Twitter. Las declaraciones leídas, en cambio, son de profesional. Concretamente, de la chica que sale a su derecha en la foto tomada en el aeropuerto de Sheremetyevo, en el momento de este encuentro del que hablamos.

Snowden-en-SheremetyevoSarah Harrison [–>], periodista especializada en asuntos legales e investigación, que trabaja para Wikileaks. Como editora, y en equipo legal.  Se dice que es de los colaboradores más cercanos a Assange. Ha acompañado a Snowden desde que llegó a Hong Kong.

Anécdotas. Sólo los Tertsch pueden pensar que en el caso Snowden, lo importante es Snowden y los que le ayuden. Se quedan mirando al dedo que señala la luna.