Era un poco rollo tanto llanto, pero sin duda yo simpatizaba con su causa / problema. Les da caña a los acólitos del Gran Wyoming y otras especies similares. Y a cambio recibe por Twitter toda sarta de cobardes lindezas y amenazas. He retuiteado unas cuantas. No es que piense que el cafrerío se va a cortar al verse en el espejo, pero si hablamos de lo que hay, habrá que mencionarlo. Pero claro, de un tipo que va de provocador y faltón (y está en todo su derecho), uno no espera que se esconda tras la barrera, después responder más mal que bien.

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¡Qué bien! No es guerrero, es fantasmilla. Le habla a la peña por Twitter, pero solo a la peña que lo traga todo. Crítica, ni media. Para criticar ya está don Tertsch. Y obsesivamente. Si no le gusta Sowden, todo el día raca raca, con argumentos de vergüenza ajena. Y si no le gustan Perdro J y Bárcenas mirándose fijamente a los ojos sin pestañear durante cuatro horas, más de lo mismo. Una y otra vez tirando a la espinilla, sin nada que recuerde un argumento. Y si los lectores se sorprenden, ¡que se callen!

hermann-tertsch-plazaeme¡Hala!, ya se ha quedado el aguerrido periodista con la última palabra. Porque para no oír la respuesta, evidente, bloquea y se acabó.

¿Una clase de transparencia, Hermann? No consiste en que cada periodista tenga que destapar todos los atropellos. Consiste en que cada periodista pueda destapar el abuso que descubra o le motive. Y como sabemos que nos sois precisamente angelitos, el truco está en que entre unos y otros, con sus filias y fobias, acaben destapando la mayor parte. El resultado es una agua más clara y, con suerte, menos tiburones. O más a la vista, y por tanto con menos peligro.

La anti-trasparencia es lo tuyo, Tertsch. El argumento de casino de pueblo de tercera, según el cual un compañero no puede destapar lo de Rajoy, porque -según tú dices- no destapa lo de Bono. ¿Mande? Y a Snowden hay que emplumarlo y no hacer caso de sus denuncias terribles, porque le defienden otros que atacan más la libertad que Obama. Espero que nunca, pero como en jamás y bajo ningún concepto, se te ocurra llamar sectarios a los guayomines que te atacan. Porque sectarismo, aparte de cobardía, es el nombre más preciso que hay para lo que haces.

Y eso que soy el primero en comprender que la cobardía tiene sus ventajas. Como te ahorra oír lo que responden a tu majadería de cuarta regional, te permite soñar que tu importancia en el mundo está cercana a lo que imaginas. Así que no es un plan del todo malo. Todos contentos, podría decirse. Unos nos ahorramos seguir teniendo en el TL al quien hemos descubierto como un fantasmín sin sustancia. Y tú te ahorras enfrentarte a la realidad.

Suerte con ello. Pero, por qué no destapas tú a Bono, en vez de exigirle al primo de Zumosol que lo haga? Cuando los hombres eran hombres, y los periodistas periodistas, hacían sus propias tareas sin pedir sopitas a nadie. ¡No llores tanto! La crítica de los lectores no es tan mala. Hasta es útil. Te permite ver, mucho mejor que a ti solo, la calidad de los argumentos que usas. Salvo que la soberbia te ciegue, y nunca se te haya ocurrido contemplar la posibilidad, siquiera teórica, de que alguno de tus razonamientos sea … ejem … un poco sub-óptimo.